A más de 30 años de la muerte del músico estadounidense Kurt Cobain, un equipo forense privado publicó un análisis que reabre el debate sobre las causas del fallecimiento y plantea la posibilidad de un homicidio. El cuerpo de Cobain fue encontrado el 8 de abril de 1994, en una habitación sobre el garaje de su casa en Seattle, y la autopsia oficial determinó entonces que la muerte fue producto de un disparo autoinfligido y detectó múltiples drogas en su organismo.

El nuevo estudio, difundido en la revista científica International Journal of Forensic Science, fue realizado por el especialista en reconstrucción de escenas Bryan Burnett y la investigadora independiente Michelle Wilkins. Ambos revisaron la autopsia y las fotografías de la escena y describen, según el documento, inconsistencias que, a su juicio, no fueron debidamente analizadas por las pesquisas originales.

En concreto, los peritos señalan patrones de sangre que califican como "extraordinarios" y una mancha en la pernera izquierda del pantalón que, según su interpretación, sería compatible con sangre de contacto y no con un flujo natural posterior a un disparo autoinfligido. También cuestionan la distribución de sangre en la camisa, que a su parecer no coincide con la posición en que fue hallado el cuerpo, lo que, dicen, podría indicar que el cuerpo fue movido tras la lesión fatal.

La hipótesis que plantean Burnett y Wilkins es que Cobain habría sido previamente incapacitado mediante la administración de sustancias por terceros, y que luego se habría simulado una escena de suicidio. El estudio describe esta reconstrucción como una posibilidad consistente con las evidencias que revisaron, pero no aporta una prueba forense definitiva que permita afirmar con certeza el mecanismo de la muerte.

A la publicación se suma la participación mencionada de Neil Low, capitán retirado del Departamento de Policía de Seattle, que auditó el caso en 2005. Low, con amplia trayectoria en la institución, figura entre quienes han expresado dudas sobre aspectos de la investigación original.

Kurt Cobain fue el líder de la banda Nirvana, figura central del movimiento grunge de principios de los años 90 y uno de los iconos musicales de esa década. Su muerte, declarada en 1994, no solo marcó a una generación, sino que desde entonces ha generado teorías y revisiones públicas sobre las circunstancias del fallecimiento.

Hasta ahora, no hay un pronunciamiento formal de la Seattle Police Department, la policía de la ciudad donde ocurrió el hecho, ni de la autoridad forense que practicó la autopsia original en relación con el nuevo análisis publicado. Los autores del estudio plantean la necesidad de una revisión independiente de las pruebas, petición que, de prosperar, implicaría una investigación adicional por parte de las autoridades competentes.

Este nuevo informe reaviva un debate que combina hallazgos técnicos, memoria cultural y demandas de transparencia institucional. Para la opinión pública y para familiares, la discusión no es solo sobre una conclusión forense, sino sobre la manera en que las instituciones investigan muertes de alto perfil y responden a cuestionamientos que persisten décadas después.