En Madrid, España, el distrito de San Blas-Canillejas convocó una concentración el jueves 12 de marzo para exigir refuerzo de la única línea de autobuses que conecta sus barrios con el Hospital Ramón y Cajal. La movilización fue organizada por diversas entidades vecinales y terminó ante la junta de distrito para reclamar mejoras en la frecuencia del servicio. Los organizadores señalan que la línea 165, operada por la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, EMT, debe tener intervalos más cortos, pues el servicio suele ir abarrotado y no cubre tres grandes barriadas del distrito. A la problemática se suma la demanda del vecino distrito de Ciudad Lineal, que reclama un enlace directo con el hospital.

Una de las muestras más expresivas de la realidad que viven las personas mayores quedó recogida con el testimonio de quienes acudieron al hospital: "Hoy hemos venido en taxi, pero ahora de vuelta tendremos que coger tres autobuses para llegar a casa: el 135, el 70 y por fin el 21. Porque venir andando desde la estación de metro de Begoña nos resulta inviable a nuestra edad". Este relato ilustra las largas rutas y las esperas que deben afrontar las personas que requieren atención médica regular.

El Ramón y Cajal atiende a casi 600.000 madrileños, más 6.000 trabajadores, y, según el artículo, no cuenta con una estación de metro cercana. La estación más próxima, Begoña, implica un recorrido interior considerable, y para quienes se dirigen al otro gran hospital de la zona norte deben afrontar cerca de 15 minutos de caminata. Aunque existen paradas de EMT en tres líneas y llega el servicio BR1 desde Valdebebas y Sanchinarro, la propuesta de refuerzo de la 165 se mantiene como prioridad para aliviar el cuello de botella de transporte que enfrenta la población de la zona.

Para quienes residen en San Blas-Osuna, el autobús 166 ofrece un enlace directo desde la casa, pero la espera de medio hora no es infrecuente, según testigos entrevistados. En Ciudad Lineal, los vecinos denuncian que aún falta un enlace directo al hospital que evite múltiples traslados. En el marco de la conversación, se destaca que la movilidad de transporte público es clave para el acceso oportuno a la salud, especialmente para personas mayores y con movilidad reducida.

Este episodio subraya la necesidad de soluciones integrales de movilidad que faciliten el acceso a servicios de salud en zonas periféricas y plantea un debate comparable en grandes ciudades latinoamericanas, como Santiago, sobre cómo optimizar redes de buses y trenes para acercar hospitales a la población. Las asociaciones vecinales señalan que la revisión de frecuencias y la coordinación entre líneas deben estar en la agenda institucional y anuncian que continuarán con gestiones y reuniones en busca de acuerdos.