En el seminario anual de Vinci Compass, realizado este miércoles en Santiago, los economistas Óscar Landerretche y Klaus Schmidt-Hebbel advirtieron que la guerra en Medio Oriente podría ser más persistente de lo que descuentan los mercados, y que esa incertidumbre complica la hoja de ruta económica del Presidente electo José Antonio Kast. Óscar Landerretche es economista chileno y académico de la Universidad de Chile; Klaus Schmidt-Hebbel es economista chileno y académico reconocido por su trabajo en macroeconomía.
Landerretche planteó que "el escenario internacional es problemático para esa agenda", en referencia a los planes económicos del gobierno entrante y recordó que los primeros años de la administración del ex Presidente Sebastián Piñera tuvieron un comienzo favorable, impulsado por afinidad entre el proyecto político y el sector privado, pero que luego la dinámica se desinfló. El economista subrayó que los mercados esperan una guerra breve, pero advirtió sobre la hipótesis contraria: this time is different, porque Irán no es Venezuela ni Irak.
El académico explicó que hay dos narrativas en juego. Una, que Estados Unidos logra sus objetivos rápidamente y el choque económico es transitorio. Otra, que potencias y actores regionales se enreden en un conflicto más largo, algo que tendría efectos sostenidos sobre precios y confianza. Landerretche expresó baja credibilidad en la evaluación de Donald Trump, Presidente de Estados Unidos, sobre que la guerra estaría "prácticamente terminada", y señaló que una resolución requiere la participación de Estados Unidos, Israel, Irán y los estados del Golfo.
Por su parte, Klaus Schmidt-Hebbel calificó de salvaje la reacción reciente en los mercados financieros. El economista analizó la volatilidad en activos de riesgo y el alza del precio del petróleo como señales de que la prima de riesgo global puede subir si el conflicto se extiende.
El contexto geopolítico que discutieron incluye a Israel e Irán como actores centrales, junto a Estados Unidos y los países del Golfo, y la posibilidad de que grupos no estatales también compliquen la dinámica. Los panelistas recordaron que una escalada sostenida tendría efectos en cadenas de suministro energéticas y en el costo de la energía a nivel global.
Para Chile y América Latina la alerta es concreta: un conflicto prolongado en Medio Oriente puede presionar al alza los precios del petróleo, influir en expectativas de inflación y complicar la estrategia fiscal del próximo gobierno. Además, la mayor aversión al riesgo podría fortalecer el dólar frente al peso chileno y elevar costos de financiamiento externo, factores que afectan inversión, consumo y las proyecciones económicas locales.
En lo inmediato, los economistas pidieron prudencia ante interpretaciones optimistas de mensajes políticos y destacaron que la situación sigue siendo una noticia en desarrollo. A mediano plazo, dijeron, la duración del conflicto determinará si las consecuencias para los mercados y para economías abiertas como la chilena son transitorias o estructurales, y señalaron que decisiones de actores como Donald Trump y las respuestas de Irán serán determinantes en los días y semanas por venir.
