La excandidata presidencial de la centroizquierda Jeannette Jara volvió a posicionarse como una voz crítica frente al actual Gobierno de Kast, señalando que sus medidas en recortes fiscales, seguridad y migración responden a una agenda propia que contradice lo que prometieron durante la campaña. En una entrevista con La Tercera, la exministra del Trabajo afirmó que podría obtener una duda razonable si existiera voluntad de diálogo, pero que, al contrario, lo que ha mostrado es una agenda más profunda de lo que se anticipó. “una ultraderecha que está gobernando y que está actuando como tal”, afirmó, enfatizando que la diferencia entre promesa y ejecución es más amplia de lo que esperaban sus seguidores.

Jara criticó el anuncio de un recorte fiscal de un 3 por ciento, asegurando que “este recorte a cada cartera de un 3%” no tiene sentido en un contexto donde el gasto fiscal está comprometido por ley. Reprochó también la decisión de reducir la gratuidad para las personas mayores de 30 años, señalando que se trata de una medida por ideología cuando, a su juicio, “no mueven nada la aguja del gasto fiscal. Son menos del 1%”. En otras palabras, sostuvo que estas decisiones no responden a las necesidades reales del país y que, en su mirada, la agenda del Gobierno se desvió de las prioridades planteadas por Chile.

La exmilitante comunista añadió que la llamada emergencia de seguridad, que fue explotada electoralmente, no ha sido atendida de forma acorde. “No se han hecho cargo. Ni en lo más mínimo. Están construyendo una zanja, mostrando en los matinales cómo cavan terreno”, planteó, y advirtió que el problema migratorio no se resolverá con esas tácticas. También se refirió a una declaración que circuló sobre la posibilidad de expropiar fondos de pensiones a extranjeros para financiar viajes de expulsión; aseguró que, si bien existen temas más urgentes, no hay una medida concreta al respecto y que, en su opinión, deberían priorizarse otros asuntos.

Además, Jara destacó que los temas que el Gobierno está interviniendo no guardan relación con seguridad y migración, sino con medio ambiente, educación y derechos laborales, citando la Ley de 40 Horas como ejemplo de la tensión entre su agenda y la prometida. Habrá dudas, afirmó, cuando el Gobierno en sus primeros días “despliegue su agenda propia y no la que comprometió con el país”. En ese marco, insistió en que el relato de que el Estado está en quiebra para justificar un ajuste presupuestario es parte de un discurso que no corresponde con la realidad chilena. “Cuando a uno lo eligen”, remató, dejando claro que su lectura es que la conducción actual ha priorizado una agenda distinta a la que recibió el país.