El entrenador del Atlético de Madrid Femenino, José Herrera, afirmó que no hicieron el partido perfecto este sábado en la final de la Copa de la Reina y que eso pesó para el 3-1 frente al FC Barcelona, disputada en Gran Canaria. Lo primero, dijo, es felicitar al FC por el título; terminó extasiado y aseguró que dio todo, aunque reconoció que la primera mitad penalizaron ciertas situaciones. «Dos de ellas, porque es una falta muy clara sobre Medina en el segundo palo», señaló, en clara referencia a una acción que, a su juicio, condicionó el desarrollo del encuentro. Subrayó además que la imagen que vieron desde la banca no coincidía con lo que esperaba, y que deberán seguir trabajando para mejorar la visualización de las jugadas.

Con ese tercer gol se complica el partido, añadió en la rueda de prensa. En la segunda mitad el Atlético fue más vertical, con mayor presión y un intento claro por acortar distancias, pero el encuentro se volvía a definir por detalles que la defensa azulgrana supo neutralizar. «La segunda parte fue más intensa, con más ritmo, y el partido estuvo abierto, solo que hubo demasiado detenimiento», explicó Herrera, quien insistió en que el fútbol requiere más dinamismo para quienes persiguen una desventaja.

El preparador fue autocrítico con la actuación de su equipo, que si bien mejoró respecto al inicio, no logró evitar la derrota como ocurría en la final de la copa anterior ante el mismo Barça. «Estoy orgulloso del trabajo de las futbolistas, del Atlético, y hemos hecho un buen partido», dijo. Aun así, dejó claro que ganar no puede quedarse corto: «No ganar no puede ser suficiente. Teníamos que haber sido más intensas en los puntos de presión, saltamos en momentos que no tocaba, y con balón teníamos que haber sido más activas y no perderla». Finalizó con una lectura de la dinámica del encuentro: «Tienes que hacer un partido perfecto, no lo hemos hecho perfecto, y hemos perdido 3-1».

En ese contexto, la derrota recuerda la final de la campaña pasada, también frente al Barça, y confirma la necesidad de ajustar procesos para retornar a una final con un resultado distinto. Más allá del resultado, el encuentro puso sobre la mesa la brecha entre aspiraciones y estabilidad futbolística del Atlético en una liga donde el Barça ha mantenido un rendimiento sostenido en el último ciclo, y la final de la Copa de la Reina vuelve a ser, para el público femenino, un escenario de exposición y crecimiento para todas las protagonistas.