El Atlético de Madrid respondió este 13 de mayo a la conferencia polémica del presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, publicando en X, la red social hoy conocida como X tras Twitter, una réplica que citaba la definición de obsesión de la Real Academia Española. El club rojiblanco sostuvo que la conversación pública no debe desplazar la discusión sobre el rendimiento y la historia de ambos clubes, y acompañó su publicación con el pasaje homageando la RAE: Obsesión, definición según la Real Academia Española: Perturbación anímica producida por una idea fija.

El contexto de la polémica se alimenta de las palabras de Pérez, quien afirmó que al Madrid le han robado torneos locales y dejó ver que la propiedad del club es de los socios, no de prensa ni de terceros. En su rueda de prensa, el dirigente también dejó entrever que, de no ganarle las elecciones, podría irse del club, y afirmó que su gestión está orientada a recuperar el dominio del conjunto merengue. Quiero entregarles el patrimonio del club a los socios, como he dicho que lo voy a hacer.

Los dardos contra el Atlético no fueron el único foco. Pérez también habló sobre el Barcelona y el Caso Negreira, cuestionando presuntos pagos al exvicepresidente del Comité Técnico de Árbitros y deslizando críticas a la estructura arbitral. Vamos a hacer un dosier importante para la UEFA sobre el Caso Negreira, dejó entrever el presidente blanco, en alusión a investigaciones y procesos disciplinarios que afectan a la esfera del fútbol español. En paralelo, el Atlético y otros clubes han respondido a estas acusaciones con mensajes que buscan desactivar la descalificación mediática y volver al centro de la conversación: el juego, la historia y la identidad de cada escuadra.

Para el público chileno, este episodio ilustra cómo la rivalidad entre grandes clubes europeos se desenvuelve en una arena mediática donde se cruzan intereses, negocios y pasiones históricas. En Chile seguimos con atención este pulso, que también se manifiesta en nuestra propia cultura de fútbol, donde la lealtad de los clubes y la memoria de clásicos moldean identidades regionales.