Este viernes 15 de mayo, el periodista y conductor del matinal de Mega, José Antonio Neme, se volcó contra los críticos y defendió su postura frente al gobierno de José Antonio Kast. En un minuto de confianza, al comentar un hecho de violencia en la comuna de Recoleta, Neme se tomó la pantalla para responder a los haters y defender su mirada sobre el poder.

Según sus palabras, cada vez que critica al Gobierno salen quienes dicen que no criticó al gobierno anterior o que le hizo un queque al ex Presidente Boric, pero él insiste: no está para sobarle el lomo a los políticos. “A mí no me pagan para solucionar problemas, a mí me pagan por conducir este programa y por decir lo que la gente piensa en la casa”, afirmó, y añadió que no busca vínculos con ningún partido. “El periodismo siempre debe ser oposición al poder”, remarcó frente a sus compañeros y a las cámaras.

El episodio se inscribe en un contexto de tensiones políticas y mediáticas, donde el rol de los periodistas como contrapesos se discute entre quienes defienden la labor crítica y quienes señalan riesgos de polarización. Analistas apuntan a que este tipo de intervenciones destacan la función de los medios, pero podrían endurecer posturas entre audiencias y complicar la relación entre Mega y el gobierno.

Con este relato, se abre una conversación sobre la credibilidad de los matinales en vivo y la claridad entre opinión y información para el ciudadano común, en un periodo en que la dinámica entre poderes y la cobertura mediática sigue siendo tema central en Chile.