La ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, Maria Stenergard, afirmó este sábado que todavía es posible salir de Irán por vía aérea y a través de pasos fronterizos y urgió a los ciudadanos suecos a abandonar el país ahora, advirtiendo que quienes permanezcan lo harán bajo su "responsabilidad personal" y que el ministerio no podrá organizar evacuaciones más adelante.

En paralelo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Serbia pidió a "todos" los ciudadanos serbios en Irán que salgan del país lo antes posible por la "creciente tensión y el riesgo de que la situación empeore". Anteriormente, Polonia y la Embajada de Alemania en Teherán habían emitido recomendaciones similares; el primer ministro polaco, Donald Tusk, dijo que "la posibilidad de conflicto es muy real".

Estas advertencias llegan en medio de las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien según sus propias palabras está "considerando" un ataque para presionar a Irán a aceptar un nuevo acuerdo sobre su programa nuclear. La combinación de las declaraciones públicas de Washington y el aumento de avisos diplomáticos en Teherán ha encendido las alarmas sobre un posible recrudecimiento del conflicto entre Irán y Estados Unidos.

El contexto es una región ya marcada por rivalidades entre Irán y Estados del Golfo, e influencias de actores no estatales apoyados por Teherán, como Hezbolá en Líbano y diversas milicias en Irak y Siria. Cualquier confrontación directa entre Estados Unidos e Irán podría ampliar la crisis, afectar rutas marítimas clave como el estrecho de Ormuz y provocar movimientos en los mercados energéticos.

Para Chile y América Latina los efectos son indirectos pero concretos. Un salto en el precio del petróleo presiona los costos de importación de combustibles y, por ende, la inflación local. Además, la volatilidad en Wall Street y en los mercados emergentes, que ya se sintió en jornadas recientes, preocupa a inversionistas chilenos y a fondos con exposición internacional. En el plano humano, no hay información pública que confirme un llamado de evacuación del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile al cierre de esta nota; cualquier chileno en Irán debe contactar de inmediato a la embajada o consulado más cercano.

La situación sigue siendo fluida. Hay divergencias entre los gobiernos europeos sobre la respuesta política y diplomática, y Washington no ha detallado medidas militares concretas. Lo que viene será la monitorización de comunicados oficiales de la Casa Blanca, del Ministerio de Defensa de Estados Unidos y de las representaciones diplomáticas en Irán, además de las decisiones que adopten la Unión Europea y aliados regionales. Para viajeros y empresas, la recomendación práctica es evitar desplazamientos no imprescindibles a Irán y mantenerse atentos a las alertas de sus respectivas cancillerías.