Una instancia interministerial reunió la semana pasada a cuatro miembros del gabinete para articular una respuesta urgente a la crisis laboral. La Mesa por el Empleo, como fue bautizada, nació con un objetivo concreto: generar 50 mil nuevos puestos de trabajo en cuatro meses, con foco en los grupos y territorios más rezagados.
La meta la detallaron Daniel Mas, biministro de Economía y Minería; la ministra de la Mujer y Equidad de Género, Judith Marín; el ministro del Trabajo y Previsión Social, Tomás Rau; y el subsecretario de Desarrollo Regional y Administrativo, Sebastián Figueroa. Según informó BioBío Chile, el número que moviliza al Gobierno es claro: más de 940 mil personas siguen sin empleo en el país.
"Tenemos una emergencia de un grado mayor en las regiones de Valparaíso, Biobío y Metropolitana", advirtió Mas. Las cifras del INE (Instituto Nacional de Estadísticas) lo respaldan: Valparaíso encabeza el desempleo regional con 10,3%, seguida de Biobío con 9,8% y la Región Metropolitana con 9,7%.
Para atacar ese problema, el Gobierno movilizará programas existentes, como los de Sercotec (el Servicio de Cooperación Técnica, que apoya a pequeñas empresas) y Corfo (Corporación de Fomento de la Producción), además de coordinar acciones con los gobiernos regionales. El trabajo con los municipios también será clave, porque "son quienes están en terreno y conocen desde cerca los dolores de los ciudadanos", según señaló el Ejecutivo.
En cuanto al sector privado, Mas apuntó a la reducción de la llamada "permisología", los obstáculos burocráticos que retrasan permisos y trámites de inversión. El biministro agregó que se entregará "certeza jurídica" para quienes quieran invertir en el país.
Dos grupos concentran especial atención de la mesa. Las mujeres registraron 10,5% de desempleo en el trimestre móvil febrero-abril, según el INE. Los jóvenes de entre 15 y 25 años enfrentan una situación aún más difícil: 22,8% de desocupación en el mismo período. El Ejecutivo reconoce que ese rezago responde a las barreras concretas que ese segmento enfrenta para ingresar al mercado laboral formal.
El plazo se extiende por cuatro meses desde la conformación de la mesa, lo que ubica el vencimiento de la meta en torno a octubre. Alcanzar esa cifra dependerá, en buena medida, de qué tan rápido avancen los proyectos privados hoy detenidos en trámites, y de cuántas personas puedan vincularse a los programas de Sercotec y Corfo ya disponibles.
