El Comité para la Gestión del Riesgo de Desastres (Cogrid) decidió destinar el 2% del presupuesto de la Región Metropolitana para emergencias a la compra de dos radares meteorológicos, según Diario Financiero. La medida llega tras el aluvión que afectó a Las Condes.
El presidente José Antonio Kast habilitó el uso de esos fondos. Como son recursos regionales, la compra necesita la autorización del Gobierno Regional (GORE) metropolitano.
Ahí está el problema. El gobernador Claudio Orrego dijo que evaluarán la iniciativa cuando el Ministerio del Interior "defina una política para todo el país y comprometa recursos del Estado central". Agregó que los gobiernos regionales pueden complementar esos fondos, pero no reemplazarlos.
Según el medio, Bolivia y Chile son los únicos países de Sudamérica sin radares meteorológicos. Estos equipos emiten ondas electromagnéticas para estimar dónde llueve y con qué intensidad, observar las tormentas en tres dimensiones y anticipar tornados.
El delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, informó por escrito que el equipo prioritario sería un radar de banda C con doble polarización (usa ondas horizontales y verticales para distinguir el tipo de precipitación), con un alcance de hasta 240 kilómetros.
Para ti, como habitante de Santiago, eso se traduciría en nowcasting, es decir, un pronóstico de cero a tres horas. Según Codina, permitiría medir la intensidad y la velocidad de una tormenta antes de que llegue a zonas urbanas o precordilleranas y activar evacuaciones a tiempo.
La operación quedaría en manos de la Dirección Meteorológica de Chile y la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), en coordinación con el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred). Una plataforma compartiría los datos en tiempo real con los planes de emergencia comunales. Codina no informó plazos.
La meteoróloga de Chilevisión Allison Göhler calificó la red de alertas actual como "muy débil". Estimó que un radar podría avisar de lluvias intensas con 15 a 30 minutos de anticipación y que el país necesitaría al menos 10 equipos.
Göhler calculó que importar cada radar cuesta entre $500 millones y $1.500 millones, con una mantención anual equivalente al 10% de ese valor. Advirtió que también se necesitan técnicos capacitados, computadores con varios núcleos de procesamiento y especialistas en visualización de imágenes.
En paralelo, la Universidad de Valparaíso lidera, junto a cinco instituciones, un proyecto del Fondo de Equipamiento Científico y Tecnológico (Fondequip) para comprar un radar móvil de banda C. Su académico Jorge Arévalo dijo que serviría para investigar tormentas y tornados, y que el equipo llegaría antes del invierno de 2027.


