Juan Carlos de la Llera, rector de la Pontificia Universidad Católica (UC), y Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales (UDP), defendieron durante octubre posturas opuestas sobre la rebaja a los fondos universitarios y científicos que propone el proyecto de Presupuesto 2027 del gobierno de José Antonio Kast.
Según informó T13, De la Llera encabeza las críticas como presidente del G9, el grupo de universidades públicas no estatales que integran el Consejo de Rectores. Peña, también columnista, sostiene que en tiempos de estrechez fiscal el Estado debe priorizar a quienes están peor, como los niños en edad preescolar.
Los números en discusión son concretos. El proyecto reduce en 3% el Aporte Fiscal Directo (AFD) a las universidades del G9 y en 10,6% el Basal por Desempeño. También limita el uso de los excedentes del Fondo Solidario de Crédito Universitario.
Las universidades estatales también pierden recursos. Su Aporte Institucional baja 11,4% y el Plan de Fortalecimiento cae 34,8%. A eso se agrega un recorte de 6,4% al Ministerio de Ciencia frente a la base comparable de 2026, según expuso De la Llera ante el Congreso.
La primera ofensiva del rector de la UC llegó el 7 de octubre. Ese día escribió a la Cuarta Subcomisión Mixta de Presupuestos, presidida por la senadora DC Yasna Provoste, y solicitó rechazar la partida de educación superior tal como la planteó el Ejecutivo.
En esa carta, De la Llera afirmó: "Ninguna política pública razonable castiga el desempeño". Según sus cifras, las universidades del G9 producen el 45% de la productividad científica nacional y reciben un doble golpe, por la baja de aportes y por el menor presupuesto de Ciencia.
El rector agregó que los aranceles regulados de la gratuidad no alcanzan a cubrir lo que realmente cuestan las carreras. "Un país que aspira al desarrollo no puede debilitar a sus universidades en nombre de un ajuste de corto plazo", advirtió.
Peña respondió desde otro ángulo el 11 de octubre, en su columna "El debate presupuestario", publicada en El Mercurio. Aunque no nombró a De la Llera, planteó que la discusión trata sobre lo que la sociedad valora y lo que está dispuesta a ceder para conseguirlo.
Para explicarlo, comparó dos caminos: destinar más dinero a jardines infantiles para hijos de madres trabajadoras, o sostener y ampliar el financiamiento universitario. A su juicio, las desventajas de la infancia pueden dejar huellas más graves y persistentes que una vocación adulta frustrada.
El rector de la UDP también criticó que cada actor del debate presente su interés particular como el más importante para el país. "Una decisión imparcial exige una visión global de lo que es mejor para todos", escribió.
La ministra de Educación, María Paz Arzola, usó un argumento similar para justificar el ajuste. Dijo que el gobierno decidió priorizar la educación parvularia, etapa en que se forma cerca del 90% del desarrollo cerebral, y sostuvo que los fondos para jardines estaban estancados mientras los de educación superior se duplicaron en una década.
El miércoles 14 de octubre, en Tele13 Radio, De la Llera aceptó que apoyar la educación preescolar es fundamental, pero rechazó financiarla a costa de las universidades. Según él, "hay otras posibilidades de hacerlo", y reconoció que el presupuesto obliga a equilibrar áreas como seguridad y salud.
Peña volvió al tema el jueves 15 de octubre con una segunda columna, "El presupuesto y los peor situados". Ahí insistió en que priorizar un gasto obliga a sacrificar otro, y que con recursos escasos hay que decidir qué necesidades pesan más. La partida de educación superior sigue en manos del Congreso.

