Sala cuna universal: un aliado para la agenda de crecimiento Hoy Chile inicia un nuevo ciclo político. Mientras el Presidente Kast asume el mando con una agenda volcada a la reactivación y a la revisión de la estructura del Estado, la atención suele centrarse en las reformas tributarias o sectoriales.
Sin embargo, existe una herramienta que se alinea con la meta de dinamizar nuestra capacidad productiva: la sala cuna universal. El diagnóstico técnico sobre el actual artículo 203 del Código del Trabajo es casi unánime.
Obligar a empresas con 20 o más mujeres a costear la sala cuna y actúa como un “impuesto a la contratación femenina”. Esta normativa genera un quiebre en la demanda de trabajo: las empresas evitan contratar a la mujer número 20 para eludir un costo fijo significativo.
Esta distorsión limita tanto la contratación como los salarios de las mujeres, ya que el costo del beneficio suele ser internalizado por el mercado mediante menores remuneraciones. El proyecto que hereda el Presidente Kast propone transitar hacia un sistema de financiamiento solidario y de acceso universal.
Al desvincular el beneficio del número de trabajadoras contratadas, se elimina ese desincentivo y se “nivela la cancha”. A este diagnóstico se suma la urgencia de abordar la crisis demográfica.


