El recién nombrado obispo de la diócesis de Wheeling‑Charleston, el salvadoreño Evelio Menjívar, sabe lo que es llegar a EE.UU. escondido en el maletero de un coche, cruzar fronteras guiado por un "coyote" y cargar con el estigma de haber sido indocumentado en un país que ahora vive bajo las políticas antimigratorias de Donald Trump.
Tres décadas más tarde, este religioso que huyó en 1990 de la guerra civil en El Salvador se prepara para realizar su labor pastoral en Virginia Occidental, un bastión republicano, en un momento de tirantez entre el papa León XIV y el propio Trump por sus desacuerdos en materia de inmigración o sobre la guerra contra Irán. Del maletero de un coche al obispado "Creciendo en El Salvador durante la guerra, no había oportunidades.
Los jóvenes corrían peligro de ser reclutados por el ejército o la guerrilla. Así que se me metió en la cabeza que tenía que salir del país", asegura a la agencia de noticias EFE al relatar lo que describe como un mero acto de supervivencia.
En un primer intento viajó hasta la ciudad mexicana de Tijuana, donde fue detenido, encarcelado y finalmente deportado, viendo la bandera de Estados Unidos al otro lado de la frontera "mientras decía adiós", por el momento, al "sueño americano". Tras otras dos tentativas frustradas, Menjívar logró cruzar la frontera escondido en el maletero de un coche rumbo a California, apretado junto a su hermano y sus dos primos.
El eclesiástico enfatiza la importancia de "dar la bienvenida, acoger, proteger, promover" para aquellos buscando un nuevo hogar. (FOTO: EFE) "Llegué a Los Ángeles, una ciudad grandísima, multicultural, multiétnica, y yo venía de un pueblito donde casi nunca había escuchado otro idioma que no fuera el español", explica el salvadoreño.
