Hace años, muchos, escribí una crónica que titulé "El shock del deterioro". Tenía que ver con el momento en que distintos personajes, locales e internacionales, caían en la cuenta de que se les había pasado su cuarto de hora.
Que la lozanía juvenil ya no era lo de ellos y que, sin darse cuenta, estaban entrando al otoño de sus vidas. Así recogí que François Mitterrand, el presidente que más tiempo ha gobernado Francia, supo que era viejo cuando, al ver su reflejo en una vitrina, no se reconoció en ese anciano de coronilla pelada.
Y que una buenamoza periodista, que se sentía en pleno uso de sus facultades seductoras, escuchó a sus alumnos referirse a ella como "la vieja del moño". Y a varios que aludían a la imposibilidad de seguir comiendo legumbres en la noche.
Daniela Thumala, psicogerontóloga, académica del Departamento de Psicología de la Universidad de Chile, investigadora asociada del Centro Gero y una de las responsables de la encuesta nacional de exclusión e inclusión de las personas mayores, entiende y lamenta de qué estamos hablando. En el programa Ojos Que Sí Ven dijo a propósito: "Siempre se habla del envejecimiento poblacional, que en Chile es una realidad, y no del desafío que implica una vida longeva".
- Tú prefieres el concepto longevidad a envejecimiento. ¿Por qué?


