Diplomáticos de Estados Unidos y México reclamaron a Chile por la incautación y posterior incineración de cargamentos de madera boliviana en Arica, según Emol. El reclamo se conoció durante la visita del presidente José Antonio Kast a Bolivia, y sostiene que esas cargas ya habían pasado revisiones sin anomalías.
El caso partió en junio. La Fiscalía de Arica anunció entonces la detección e incautación de un cargamento de madera proveniente de Bolivia en el que, según el organismo, había más de mil kilos de droga impregnada y escondida en la madera.
El ente persecutor calificó el decomiso como "la mayor incautación de la historia de Chile" y sostuvo que evitó la producción y dosificación de millones de dosis que podrían haberse vendido en el país.
La International Wood Products Association, una asociación del comercio de productos de madera, afirmó que la madera boliviana pasó sin hallazgos por controles en Brasil, Perú, Francia, Canadá y Estados Unidos. La entidad también acusa que en algunos cargamentos retenidos en Chile habría habido "falsos positivos".
La asociación pidió conservar parte de la carga para hacer análisis independientes. También exige que no se quemen más cargamentos mientras se hacen esas pruebas, para evitar perjuicios económicos.
Las empresas que transportan la madera, algunas de las cuales cuentan con exagentes de la DEA (la agencia antidrogas de Estados Unidos) entre su personal, cuestionan los métodos de análisis usados por las autoridades chilenas. De ahí nace la petición de preservar el material.
El fiscal de Arica, Mario Carrera, defendió la investigación en septiembre. "La claridad del ISP es que hay droga", dijo, en referencia al Instituto de Salud Pública. Agregó que las cantidades podrían revisarse, porque en algunas cargas hay porcentajes más altos y en otras sólo trazas.
Gremios bolivianos se sumaron al reclamo. Algunas organizaciones estiman que el perjuicio económico llega a 15 millones de dólares. La nota de Emol no recoge una respuesta del gobierno ni de la Cancillería chilena.
Los antecedentes ya están en manos de autoridades chilenas, que en las próximas semanas gestionarían una reunión con gremios bolivianos y gerentes de las madereras. Estos piden que no se quemen más cargas hasta tener nuevos análisis.



