Bank of America y Société Générale son los bancos con los que las AFP tienen las mayores posiciones negativas en derivados, según La Tercera. El medio cruzó datos de la Superintendencia de Pensiones a septiembre y los vinculó con la caída del fondo E, el menos riesgoso del sistema.
Las posiciones se reparten entre 15 entidades financieras. Con el estadounidense Bank of America llegan a -US$1.375,74 millones. Siguen los franceses Société Générale (-US$1.270,3 millones) y BNP Paribas (-US$1.137,17 millones).
Más abajo aparecen el británico Barclays, con -US$940,96 millones, el alemán Deutsche Bank, con -US$543 millones, y el también británico Standard Chartered, con -US$459,15 millones.
Un derivado es un contrato cuyo valor depende de otro activo, como una tasa de interés o una moneda. El más usado aquí es el swap, un intercambio de flujos: una parte paga una tasa fija y la otra una variable. Funciona como una apuesta pactada con otro inversionista. Si aciertas, ganas más. Si fallas, la pérdida se profundiza.
Una fuente del mercado de renta fija describió a La Tercera lo simple del trámite. "Simplemente llamas al banco y dices que quieres hacer un swap de tasas", explicó. Luego se pactan las condiciones, con o sin garantías, y se firma el contrato.
Según la Superintendencia, el fondo E rentó -4,92% en septiembre y acumula en el año una caída de 10,39% en términos reales, es decir, descontada la inflación. Los instrumentos nacionales restaron 1,3 puntos a la rentabilidad y los extranjeros, 3,59 puntos.
El fondo E invierte el 86,4% de su cartera en Chile, equivalente a US$17.341 millones. Aun así, parte relevante de las pérdidas se explica por la estrategia de derivados.
La posición total de las AFP en swaps extranjeros de moneda alcanzó -US$7.735 millones en septiembre. En el mismo mes de 2025 era positiva, de US$1.348,49 millones. Solo en el fondo E, la cifra pasó de US$301,5 millones a -US$899,72 millones.
¿Por qué apostaron así? Cuando las tasas bajan, los bonos ya emitidos suben de precio, porque los nuevos pagarán menos. Con ese escenario en mente, que se mantuvo hasta antes del conflicto en Irán, las AFP aumentaron su exposición a las tasas. Luego las tasas subieron y el efecto se invirtió.
Un inversionista del sector consultado por el diario relativiza el foco en los derivados. Sostiene que las AFP cambiaron tasa flotante por fija y alargaron la duración de sus carteras sin vender lo que tenían. Para él, el error fue ese alargamiento, no el instrumento.
La duración mide, en simple, cuánto tiempo promedio tarda un inversionista en recuperar su plata con los flujos del bono. Mientras más larga, más sensible es el precio a los cambios de tasa. Es como amarrarse a un arriendo fijo por diez años en lugar de dos.
El centro de estudios Clapes UC, de la Pontificia Universidad Católica, advirtió en agosto que la normativa de la Superintendencia fija límites por clase de activo y calidad crediticia, pero no controla la duración. Según su cálculo, la del fondo E pasó de entre 4,5 y 5 años en 2009 a 7,2 en 2017 y a 10,2 años en 2025.
Para tu bolsillo, esto pesa sobre todo si estás cerca de jubilar, porque el fondo E concentra a quienes buscan proteger sus ahorros. El investigador de Clapes UC Arturo Cifuentes dijo a Pulso que no haber tenido un límite de duración fue "una falla garrafal".
Como referencia del tamaño del mercado, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (Isda) estima que los derivados fuera de bolsa sumaban US$844,6 billones a diciembre pasado, siete veces el PIB mundial. Los de tasas representaban el 79%.