Según La Tercera, el Gobierno del Presidente José Antonio Kast aplica desde fines de septiembre una estrategia de diálogo con la oposición. Con ella ya consiguió apoyos en el Senado para dos reformas constitucionales de seguridad que hace tres semanas parecían imposibles de aprobar.
Hace tres semanas el escenario era el contrario. El martes 22 de septiembre, la Cámara rechazó la reforma que extendía la detención de inmigrantes irregulares. Un día después aprobó una indicación que dejaba inaplicable el proyecto antibarricadas.
En esos mismos días, el Ejecutivo seguía entrampado con otra reforma constitucional de seguridad. Al final la retiró, ante críticas de distintos sectores.
De acuerdo con el diario, el giro llegó tras la muerte del carabinero Cristopher Aguilera, el domingo 27 de septiembre. Primero, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, emplazó a la oposición a aprobar la agenda. Sin embargo, al día siguiente el Gobierno decidió cambiar el tono.
En el Comité de Seguridad del 28 de septiembre, Kast y sus ministros acordaron dejar de lado la disyuntiva entre "estar con la delincuencia o con los carabineros". El Mandatario pidió públicamente dialogar. Además, encargó al ministro de Justicia, Fernando Rabat, ofrecer el retiro de la reforma cuestionada a cambio de buscar una alternativa.
Después vinieron dos hechos que favorecieron al oficialismo. La presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), fijó un quórum de solo 29 votos para la "insistencia" del Gobierno en la reforma migratoria. Se basó en un criterio que el Tribunal Constitucional (TC) estableció en 2006. La oposición reaccionó con molestia y amenazó con acudir a ese tribunal.
El segundo hecho fue un acuerdo de los senadores Andrés Longton (RN) y Arturo Squella (Partido Republicano) con Pedro Araya (PPD). Juntos presentarán una nueva reforma constitucional contra el crimen organizado, que también refuerza el estado de excepción de emergencia. El texto saca los puntos más criticados de la propuesta de La Moneda. Araya lo describió como "un nuevo proyecto centrado y minimalista". Iván Flores (DC) y el independiente Karim Bianchi también se sumaron.
El acuerdo molestó a Claudia Pascual (PC) y Paulina Vodanovic (PS), integrantes de la Comisión de Constitución. Ambas reclamaron que las dejaron fuera de las conversaciones. Antes de conocer el texto, las dos bancadas opositoras del Senado rechazaron los acercamientos.
Según el diario, con Araya, Bianchi y Flores la reforma contra el crimen organizado ya tendría en teoría los votos para aprobarse en el Senado. También dieron señales de apoyo Fidel Espinoza (PS), Loreto Carvajal (PPD) y Ricardo Celis (PPD). En el Gobierno creen que la insistencia migratoria tendrá aún más respaldo.
El riesgo de que la oposición se divida llegó a una conversación de los expresidentes Gabriel Boric y Michelle Bachelet con los jefes de los partidos opositores. Allí, algunos se quejaron por la falta de unidad del bloque.
La división ya apareció en la votación final de las Reglas de Uso de la Fuerza (RUF), que tuvo votos opositores. Luego, 16 senadores opositores recurrieron al TC. Sin embargo, el requerimiento habría llegado fuera de plazo, porque el Gobierno apuró la promulgación de la ley. Si el tribunal lo descarta, la izquierda y la centroizquierda sumarían otra derrota.
Por ahora, la discusión de la Ley de Presupuestos le da a la oposición un respiro. La próxima semana, el Ejecutivo renovará la discusión inmediata de cuatro proyectos: la modernización de la carrera en Carabineros, la ley de seguridad municipal, una nueva norma antiencapuchados y la legítima defensa privilegiada para funcionarios de franco. De acuerdo con La Tercera, los últimos tres incomodan a parte de la oposición.

