La Sanguchería Ciudad Vieja, ubicada en calle Constitución, en el barrio Bellavista de Providencia, anunció este miércoles su cierre definitivo, según BioBioChile. Sus dueños comunicaron la decisión en redes sociales y sostuvieron que Santiago ha "perdido identidad".
El local abrió en 2009. En su mensaje de despedida, los propietarios recordaron que entonces les dijeron que estaban locos por apostar por una esquina de Bellavista donde muchos habían fracasado. También por abrir una sanguchería cuando, según ellos, nadie hablaba de sánguches en la gastronomía chilena.
La propuesta tomó recetas tradicionales, como la mechada, el pescado frito, la lengua, los guisos y el cordero, y las puso dentro de un pan. Los dueños describieron el lugar como un punto intermedio entre el comedor de la abuela y una antigua cantina chilena.
Durante una década, el negocio acumuló premios, cobertura de prensa y filas de clientes. Además, abrió una segunda sucursal en Vitacura. La publicación no informa qué pasará con ese local.
Los propietarios situaron el inicio del declive del barrio en el estallido social de 2019 y en la pandemia de covid-19, que comenzó en 2020. "Bellavista comenzó a apagarse con el estallido social", escribieron. Agregaron que después vino un deterioro progresivo del sector.
Los dueños también criticaron a las autoridades comunales y regionales. Según su relato, estas no tuvieron la voluntad de impulsar una recuperación seria y sostenida. Reconocieron que hubo iniciativas aisladas, pero dijeron que ninguna estuvo a la altura de lo que necesitaba el barrio. La fuente no incluye una respuesta de la Municipalidad de Providencia ni del Gobierno Regional.
Para los propietarios, en Bellavista avanza un modelo parecido a un gran patio de comidas, donde desaparecen los espacios con historia y se desplaza la vida de barrio. Sostuvieron que esa tendencia solo puede revertirse con políticas públicas reales.
El cierre coincide con el mes en que el local cumple 17 años. En su mensaje, los dueños agradecieron a clientes, prensa, amigos y trabajadores, y dejaron una puerta abierta: "Esperamos que este no sea el final de Ciudad Vieja".




