A fines de 1926, Estados Unidos propuso que Tacna y Arica pasaran a manos de Bolivia para cerrar la disputa entre Chile y Perú tras la Guerra del Pacífico, según BioBioChile. El secretario de Estado Frank B. Kellogg planteó la idea. Perú la rechazó y Chile no se pronunció ni a favor ni en contra.
El episodio figura en reportes históricos del Departamento de Estado de EEUU. También aparece en la sentencia de 2018 de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en el caso que Bolivia presentó contra Chile para obligarlo a negociar una salida al océano Pacífico.
De fondo estaba el futuro de Tacna y Arica. El artículo 3 del Tratado de Ancón de 1883, firmado al terminar la guerra, fijaba un plebiscito a los 10 años para definir si las provincias quedaban bajo dominio chileno o volvían a Perú.
El historiador Sergio González Miranda, Premio Nacional de Historia 2014 y académico de la Universidad de Tarapacá en Iquique, explicó a BioBioChile que la cesión a Bolivia fue una de varias fórmulas estadounidenses. "Esa fue una de las ideas que estuvieron sobre la mesa, pero en ningún momento fue aprobada por nadie", dijo. Otras propuestas fueron reducir el territorio sometido a plebiscito y crear un protectorado norteamericano.
Kellogg fue secretario de Estado entre 1925 y 1929. Ganó el Premio Nobel de la Paz por impulsar en Europa un tratado para que los países renunciaran a la guerra como política nacional. Presentó su propuesta el 30 de noviembre de 1926, según la web del Departamento de Estado.
El 4 de diciembre, el canciller chileno Jorge Matte respondió que la idea iba más allá de las concesiones que su gobierno estaba dispuesto a hacer, aunque no la descartó por completo. El 12 de enero de 1927, el canciller peruano Pedro José Rada y Gamio dijo que su país no la aceptaba. Para González, Chile "lo encontró plausible", pero Perú "lo rechazó de plano".
El plebiscito nunca se hizo. Ambos países no se pusieron de acuerdo sobre sus condiciones y la comisión plebiscitaria fracasó en 1927. Luego vinieron tratativas directas entre el embajador chileno en Lima, Emiliano Figueroa Larraín, y el presidente peruano Augusto B. Leguía, que buscaba cerrar los litigios fronterizos durante su mandato.
Así llegó el Tratado de Lima de 1929, que dividió Tacna y Arica. Según el historiador, chilenos y peruanos celebraron el acuerdo y "le dieron la espalda a Bolivia", que había intentado participar en las negociaciones porque Kellogg escuchaba sus planteamientos. Esa intervención de hecho se conoció como la "tercería boliviana".
El efecto más duradero quedó en el protocolo complementario del tratado. Si Chile o Perú quisieran ceder a Bolivia una salida soberana al mar por esos territorios, necesitan el consentimiento del otro país. "Tiene que ser trilateral", explicó González. Esa cláusula sigue condicionando cualquier conversación sobre la demanda marítima boliviana.
González afirma que EEUU ya veía a Sudamérica como un área de influencia geopolítica y por eso apoyaba una salida a la controversia. El texto disponible de la entrevista se corta antes de que el académico precise el alcance de ese interés más allá de su papel de árbitro.



