Según Ex-Ante, el subsecretario General de Gobierno, Gonzalo Arenas, preparó su primera vocería junto al biministro Claudio Alvarado, a Cristián Valenzuela y a Felipe Costabal, jefe de la Secretaría de Comunicaciones (Secom). De acuerdo con ese medio, el exdiputado UDI se sumará además al comité político de La Moneda.
Ninguna otra fuente ha confirmado el trasfondo que describe Ex-Ante. Sin embargo, el dato apunta a un cambio en el equilibrio interno del gobierno de José Antonio Kast.
Durante los primeros 69 días de gestión, Valenzuela, director de Contenidos y Comunicaciones de la Presidencia y asesor histórico de Kast, no trabajaba las vocerías en equipo. Las definía él. Según el medio, le entregaba a Mara Sedini, la primera vocera, los mensajes que debía comunicar, dentro de un esquema centralizado que él mismo armó.
Siete meses más tarde, Valenzuela figura como uno más de quienes ajustan el guion del nuevo portavoz. Y Arenas, a diferencia de Sedini, llegó poniendo condiciones.
Antes de asumir y de renunciar al decanato de Derecho de la Universidad San Sebastián, Arenas se reunió con Alvarado y con Kast. Según fuentes de La Moneda citadas por Ex-Ante, exigió participar en las discusiones políticas internas y en las decisiones de comunicación, no solo en la forma de transmitir los mensajes.
Esa exigencia apunta al problema que afectó a Sedini. Ella no participaba en pleno en el análisis de los temas que luego explicaba a la prensa, y tampoco hablaba directamente con el Presidente. Valenzuela asistía a las reuniones clave y después le traspasaba las definiciones.
Hay precedentes. Camila Vallejo, Cecilia Pérez y Francisco Vidal, que fueron voceros en administraciones pasadas, intervenían en las decisiones y mantenían contacto constante con el mandatario. Según el medio, Arenas pidió para sí ese mismo modelo.
El retroceso de Valenzuela también se nota en la Secom. Al comienzo del gobierno, todas las pautas, entrevistas y declaraciones pasaban por esa repartición. Costabal la dirigía en el papel, pero Valenzuela la controlaba en la práctica. Desde mayo, cuando Alvarado asumió como biministro, la Secom responde cada vez más a Interior.
Valenzuela sigue en las reuniones de comunicaciones y en el comité político, y acompaña a Kast en terreno. Sin embargo, su labor se concentra ahora en las comunicaciones del Presidente y ya no en las de los ministerios.
El nuevo reparto deja a Arenas a cargo de las vocerías de lunes, miércoles y viernes. Alvarado conservará las más políticas, varias de ellas en el Congreso, y con eso mantiene la vocería institucional. En el Ejecutivo descartan roces entre Valenzuela y Arenas. Ambos se conocen desde que Valenzuela asesoraba a la bancada UDI, y los tres trabajaron en la comisión investigadora del Transantiago.
Arenas llega después de dos fórmulas que no funcionaron. La primera, atribuida a Valenzuela, se vino abajo en mayo. La segunda repartía los anuncios clave en Alvarado y la contingencia diaria en el subsecretario del Interior, Máximo Pavez. Esta tampoco resultó: las vocerías de Pavez bajaron de 19 en julio a cinco en agosto.
En ambos esquemas, Valenzuela se opuso a tener un ministro vocero. Mientras tanto, según la encuesta Cadem, las comunicaciones están entre los aspectos peor evaluados del gobierno, con 62% de desaprobación y 28% de aprobación.
En Chile Vamos, la coalición de centroderecha que apoya al gobierno, la llegada de Arenas no despejó todas las dudas. Renovación Nacional (RN) y la UDI han pedido en el comité político y en sus reuniones con Kast que vuelva un ministro vocero con dedicación exclusiva. Para algunos dirigentes, eso significaría quitarle poder al Segundo Piso y entregárselo a un ministerio.



