El paro de camioneros en Valparaíso se suspendió. Los gremios aceptaron esperar veinte días por una respuesta del Gobierno, y esos veinte días ya están corriendo.
Pero la calma es frágil: en el Bío Bío el 20% de la flota ya dejó de circular por insolvencia, y la Confederación Nacional de Dueños de Camiones declaró alerta total en todo Chile. El problema no espera.
Aun así, lo que siguió fue predecible: la discusión pública se concentró en el precio del diésel, en los subsidios pendientes, en si los camioneros tenían o no razón para parar. Son preguntas legítimas.
Pero casi nadie está haciendo la más importante: ¿por qué necesitamos un paro para hablar de esto? Detrás del medicamento en la farmacia, de la marraqueta en la panadería y del pedido que llega a tu puerta hay un sistema que funciona tan bien que aprendimos a no verlo.
Cuando funciona, nadie lo ve. Que no lo veamos significa que funciona.


