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Dos joyas de la arquitectura chilena para ver en Santiago en el Día del Patrimonio 2026 El Palacio Herquíñigo y la Casona de Las Condes, ambos de laAuf Spanisch

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Dos joyas de la arquitectura chilena para ver en Santiago en el Día del Patrimonio 2026 El Palacio Herquíñigo y la Casona de Las Condes, ambos de la Universidad Andrés Bello, revivirán su historia y majestuoso pasado este sábado 30 y domingo 31 de mayo. Aquí, un poco de la historia de ambos y cómo inscribirse para recorrerlos y ser parte de otras interesantes actividades.

El Día del Patrimonio, que este año se celebrará durante el 30 y 31 de mayo, es siempre un entretenido punto de encuentro para los amantes de la historia, la arquitectura y el pasado del país, que da la oportunidad de conocer detalles y secretos de muchas de las construcciones chilenas más antiguas; algunas que datan incluso de la época de la Colonia. En el marco de esta ruta, la Universidad Andrés Bello (UNAB) abrirá al público y de forma gratuita dos de sus edificios patrimoniales más emblemáticos: la Casona de Las Condes y el Palacio Herquíñigo, que tendrán recorridos personalizados y exposiciones adicionales para los visitantes.

“Estos edificios permiten comprender que el patrimonio no es solamente una pieza del pasado, sino también una herramienta cultural y educativa para el presente. Cuando una universidad abre estos espacios a la comunidad, también abre una conversación sobre la memoria de la ciudad y su identidad”.

SÁBADO 30 DE MAYO: Recorrido guiado por Palacio Herquíñigo Desde el año pasado la UNAB abre las puertas de este inmueble, construido en 1919 por el arquitecto Ricardo Larraín Bravo para el diplomático y parlamentario Alejandro Herquíñigo Gómez (1879-1948), quien fue diputado entre 1918 y 1930. Una construcción de poco más de 2 mil mt2 que en su interior revela los secretos y detalles de la intimidad de las familias que se enriquecieron durante el auge salitrero de fines del siglo XIX y comienzos del XX.

Larraín Bravo, quien durante esos años estaba en plena construcción de la Iglesia de los Sacramentinos, levantó este palacio con un estilo neoclásico y marcada influencia francesa, símbolo del lujo y la sofisticación de la época. Una construcción que hasta hoy conserva sus salones principales, sus vitrales centenarios, sus molduras y una imponente escalera de mármol; todos, elementos que conviven con las adecuaciones necesarias para permitir su uso académico y cultural.

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