En la noche del Festival de Viña del Mar 2026, el grupo surcoreano NMIXX se llevó los principales reconocimientos del certamen y provocó una reacción efusiva a miles de kilómetros, en Marysville, Australia, donde su padre siguió la transmisión por televisión.
Bruce Morrow, padre de Lily, integrante de NMIXX, publicó en redes sociales antes y durante la presentación mensajes y videos mostrando su entusiasmo. Horas antes escribió: "¡¡¡Estamos muyyyy listos!!!! ¿¿¿Quién más está listo para entretenimiento de primera clase de NMIXX??????" junto a una foto viendo el televisor con su perro. Minutos antes del show grabó un video gritando a su mascota "¡Es Lily, es Lily!", mientras comentaba que el grupo estaba "justo detrás del escenario".
Tras la actuación, Morrow celebró el desempeño y los galardones obtenidos, y destacó el español de Lily durante la noche. En sus publicaciones describió la velada como "una actuación increíble" y comentó que ganar las Gaviotas de Oro y Plata era la guinda del pastel. También se refirió al recibimiento que les dio la alcaldesa de Viña del Mar y ofreció un gesto de reciprocidad: "No tengo un palacio para mostrarle a Macarena Ripamonti, pero como papá de Lily sí tengo a la madre naturaleza en todo su esplendor en Marysville, así que me encantaría tener la oportunidad de devolver el favor".
Macarena Ripamonti, alcaldesa de Viña del Mar, Chile, recibió en el Palacio Vergara a las integrantes de NMIXX tras su presentación, y hasta el cierre de esta nota no ha habido una respuesta pública a la invitación de Morrow. En redes se especuló además que la alcaldesa aparecería entre los NSWER, el nombre del fandom oficial del grupo, porque asistió al certamen con el lightstick oficial.
La presencia de NMIXX en la Quinta Vergara confirma el impulso que el K-pop mantiene en América Latina y en Chile en particular, donde festivales y giras han atraído a públicos masivos en los últimos años. Para Viña del Mar, la actuación refuerza su proyección internacional como plataforma para artistas asiáticos y puede traducirse en mayor visibilidad turística y cultural.
Desde una perspectiva de diplomacia cultural, el cruce entre la bienvenida municipal chilena y la oferta de un padre australiano ilustra cómo el pop surcoreano opera como puente transregional entre Asia, Oceanía y Latinoamérica. Para autoridades locales y organizadores del festival, el desafío será capitalizar ese interés en términos de industria cultural, presencia de público internacional y eventos futuros.
Quedan preguntas prácticas: si la alcaldesa Ripamonti aceptará la invitación formalmente, y si el intercambio simbólico derivará en iniciativas conjuntas entre Viña del Mar y ciudades australianas. En lo inmediato, la actuación de NMIXX seguirá siendo comentada como un hito en la historia reciente del Festival de Viña y como otro capítulo en la expansión global del K-pop.