El volcamiento de un camión que transportaba gas licuado en Renca dejó cuatro personas fallecidas y 17 lesionadas, y mantiene una investigación en curso a cargo de la Fiscalía. La emergencia movilizó una amplia operación de respuesta de Bomberos y servicios de salud locales, y la tragedia reabrió el debate sobre las normas que rigen el traslado de cargas peligrosas.
Raúl Clavero, presidente del gremio Chile Transporte, dijo que el accidente demuestra la necesidad de «actualizar urgente» la normativa vigente. Según Clavero, el foco debe estar en tres líneas: límites de velocidad diferenciados para cargas peligrosas, renovación de las flotas que transportan ese tipo de mercancías, y obligatoriedad de tecnologías de seguridad en los vehículos.
Actualmente, el Decreto Supremo 298 del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones establece las exigencias para el traslado de material peligroso, como identificación del producto, habilitación técnica del vehículo y una antigüedad máxima de 15 años. Clavero afirmó que estos requisitos son insuficientes y que hay que avanzar hacia estándares más exigentes.
Entre las propuestas del gremio figura fijar límites de velocidad menores para vehículos con carga peligrosa. En la normativa vigente los camiones pueden circular hasta 90 km/h sin distinción según la carga, y Clavero planteó que «en ningún caso está indicando que para cargas peligrosas la velocidad tiene que ser menor, y debiera ser 70 u 80 km/h como la mayoría de los países». También propuso reducir la velocidad en autopistas urbanas y establecer señalética y fiscalización específica en corredores con alta circulación de vehículos de carga.
Otro punto central es la incorporación obligatoria de sistemas avanzados de frenado y de estabilidad. Clavero sostuvo que exigir dispositivos como el sistema antibloqueo de frenos ABS y control electrónico de estabilidad puede reducir la probabilidad de volcamiento en maniobras de emergencia. «Cuando hablo de actualizar la normativa, me refiero a exigir ABS en el sistema de freno», dijo.
La discusión sobre estas reformas toca a varias instituciones. La Fiscalía dirige la investigación penal por la explosión en Renca; las funciones de control y fiscalización de tránsito corresponden a Carabineros de Chile, y la inspección técnica de vehículos y la regulación administrativa dependen del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y de los municipios en sus competencias locales. Los expertos en seguridad vial consultados por el gremio apuntan además a la necesidad de mejorar la coordinación entre fiscalización estatal y privadas empresas transportistas.
El caso en Renca expone una tensión recurrente en zonas urbanas: el paso de camiones con carga peligrosa por comunas densamente pobladas. Para vecinos y autoridades comunales, el desafío es compatibilizar la logística nacional con la seguridad local, lo que obliga a revisar corredores de tránsito, horarios de circulación y mecanismos de control.
Por ahora, la investigación de la Fiscalía sigue abierta y no hay imputados públicos informados por esa instancia. Chile Transporte anunció que elevó propuestas formales a las autoridades para que las modificaciones normativas se discutan cuanto antes. La decisión sobre cambios concretos dependerá del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, y de eventuales iniciativas legislativas que puedan surgir a raíz del accidente.
