La reunión entre el Presidente Gabriel Boric, Presidente de Chile, y el presidente electo José Antonio Kast se realizó la tarde del domingo en el Palacio de La Moneda, en medio de una semana marcada por la controversia sobre el traspaso de mando. El encuentro siguió a días de intercambio áspero entre ambos equipos, que incluyeron la suspensión de las bilaterales por parte del comando del mandatario electo.

El nervio central de la disputa fue el debate público alrededor del cable submarino de fibra óptica con China, una controversia que encendió preguntas sobre transparencia y prioridades estratégicas. Tras la cita, Boric dijo que da por superadas las diferencias que pudieran haber existido y garantizó que el próximo 11 de marzo se realizará un cambio de mando “impecable”.

En el Congreso las reacciones fueron mixtas, pero con un hilo concordante: valoraron la reanudación del diálogo, aunque advirtieron que las discrepancias de fondo persisten. Nathalie Castillo, diputada chilena del Partido Comunista de Chile, afirmó que los encuentros institucionales son positivos cuando ponen por delante el interés nacional, pero pidió claridades sobre gestos internacionales del mandatario electo.

Castillo puso el foco en la última gira y en la participación de José Antonio Kast en una cumbre en Miami impulsada por Donald Trump, ex presidente de Estados Unidos, y dijo que es necesario transparentar las acciones que José Antonio Kast ha realizado en estas últimas semanas utilizando el nombre de Chile para otros fines. La alusión busca situar el episodio en la arena internacional y en torno a alianzas que inquietan a sectores del oficialismo.

Desde la coalición opositora, el diputado Diego Schalper, diputado chileno de Renovación Nacional que asumirá como jefe de bancada, celebró que el canal de comunicación se haya vuelto a abrir. Para Schalper, la transición debe seguir “de manera institucional” y el malestar del equipo del presidente electo por la entrega de información no debe empañar el proceso.

El pulso político tiene además una lectura en la opinión pública. Encuestas recientes, como la registrada por Cadem, muestran una aprobación de Boric cercana al 37 por ciento y una ciudadanía dividida respecto a los socios estratégicos, un contexto que explica la sensibilidad sobre el episodio del cable con China y la necesidad de mostrar normalidad institucional.

Más allá de los gestos, parlamentarios y analistas consultados señalan que lo crucial será ver si la reunión se traduce en acuerdos concretos para la entrega de información y la coordinación de equipos. Las declaraciones de la mañana dejaron una primera señal de distensión, pero también subrayaron que hay diferencias de fondo entre los proyectos políticos representados por Boric y por Kast.

Quedan ocho días para el traspaso formal, una cuenta regresiva en la que ambos equipos deberán transformar la voluntad de diálogo en pasos prácticos. Si la cita del domingo fue una señal, todavía falta medir su efecto: la transición exigirá transparencia, calendarios claros y una mínima confianza operativa para que el cambio de mando cumpla la promesa de ser “impecable”.