El chileno Nicolás Zepeda se sentó este martes por tercera vez en el banquillo de los acusados por el asesinato hace una década de su exnovia japonesa Narumi Kurosaki, en un juicio en el Tribunal de lo Criminal del Ródano. Más de un año después de que el Supremo anulara, por una cuestión formal, la sentencia por la que fue condenado en Francia a 28 años de cárcel, Zepeda tiene una nueva oportunidad de defender su inocencia, como siempre ha mantenido, pese a las pruebas de femicidio que se acumulan en su contra.
Este tercer juicio, que comenzó esta mañana tras la elección por sorteo de los miembros del jurado, es "una pesadilla" para la familia de la japonesa Kurosaki, dijo este martes su abogada, Sylvie Galley, tras indicar que asisten sin esperanzas de que Zepeda confiese el crimen e indique dónde está el cadáver, que nunca fue encontrado. "En el primer juicio, acudieron con una esperanza desmedida.
Estaban convencidos de que obtendrían algunas explicaciones, al menos algunas revelaciones. No fue así, y creo que fue un momento terrible de crisis psicológica para ellos", dijo sobre los familiares de Kurosaki.
"Así que se replegaron en sí mismos para el segundo juicio, y tenían razón al hacerlo, porque no obtuvieron ninguna respuesta. Y puedo decirles que no me parece que este tercer juicio vaya a traer ninguna revelación", afirmó la abogada.
Y añadió que lo único que les queda ahora es "honrar la memoria" de la víctima. "Su objetivo es estar presentes para honrar la memoria de su hija.