A poco más de un mes de la llegada de José Antonio Kast a La Moneda, ya son 15 los seremís que renunciaron o no asumieron sus cargos, según el recuento oficial. Los seremís, o secretarios regionales ministeriales, son los jefes de cada cartera a nivel regional y dependen de la Delegación Presidencial Regional, hoy figura central en la conducción de políticas en terreno. Este fenómeno refleja una primera prueba de la coordinación entre gabinete y equipos regionales en los primeros pasos de la administración. En esa línea, la compleja tarea de traducir promesas en acción a nivel regional ha quedado expuesta a cuestionamientos sobre la capacidad de implementación inicial y la confianza ciudadana.

Este miércoles se sumaron dos casos concretos: Patrick Dungan, designado seremi de Energía en la Región de La Araucanía, cuyo nombramiento fue suspendido por el propio Ejecutivo; y Renato Münster, quien asumió como seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de la Región Metropolitana y anunció su renuncia un día después de haber tomado el cargo. Münster, cuya llegada siguió a la salida de Gustavo Baehr en el mismo puesto, explicó en X que se apartaba por motivos personales y urgentes tras la difusión de publicaciones antiguas que cuestionaban al Presidente. Dungan, por su parte, fue removido porque, según el Ministerio de Energía y la Delegación Presidencial Regional de La Araucanía, no presentó justificaciones oficiales para ausentarse del trabajo desde el lunes.

En Antofagasta, también se avivó el cierre de filas en la región norte: Karina Trujillo renunció como seremi de Justicia por razones profesionales y personales, y Lizet Tapia dejó su cargo como seremi de Desarrollo Social en esa misma región, en un recuento que muestra un patrón de salidas en semanas iniciales. En total, los casos mencionados se suman a otros antes ocurridos, que ya señalaban un ritmo acelerado de cambios en equipos regionales durante la primera fase de la administración.

La dinámica de estas renuncias y renuncias anunciadas plantea preguntas sobre la estrategia de nombramientos y sus efectos en la gobernabilidad regional. ¿Qué ganan o qué pierden los actores políticos con estos movimientos y cómo impacta la ciudadanía en la continuidad de servicios y proyectos? La respuesta dependerá de cuántos ajustes se realicen en las próximas semanas y de qué tan claros sean los criterios para seleccionar a los nuevos seremís. En ese contexto, el gobierno debe comunicar plazos y criterios para restablecer equipos operativos y, sobre todo, ganar confianza en la gestión regional.