Este viernes, en el Palacio Real de Madrid, los Reyes Felipe y Letizia cerraron su agenda oficial con un almuerzo en honor de Marcelo Rebelo de Sousa, presidente de la República de Portugal, durante la visita oficial de la delegación lusa a España. El encuentro, que selló la cercanía entre ambas cabezas de Estado, incluyó saludos efusivos y una comida en la que la Reina volvió a apostar por una pieza conocida de su guardarropa.

Doña Letizia rescató un vestido abrigo cruzado en verde oscuro, con puños de terciopelo, cinturón a juego y falda de vuelo, combinado con salones negros de tacón bajo y detalle de hebilla. La prenda, hecha a medida por las modistas del Palacio de la Zarzuela, fue estrenada en marzo de 2023 en la Misa de Acción de Gracias en recuerdo a Felipe de Edimburgo en la Abadía de Westminster, y reutilizada en la visita oficial a Croacia en mayo de ese año. La recuperación de la pieza supone, más allá del gusto personal, una lectura de la moda como pequeño gesto de continuidad y responsabilidad pública.

La visita de Rebelo de Sousa, que tuvo que ser pospuesta en dos ocasiones —según fuentes oficiales por una intervención médica urgente del presidente luso y por la borrasca Leonardo que impidió su viaje desde Lisboa a Madrid—, busca reforzar los lazos y las relaciones bilaterales entre España y Portugal. El encuentro también marca un reencuentro familiar: fue la primera audiencia desde que la Infanta Sofía, hija del rey Felipe VI y de la reina Letizia, comenzó sus estudios universitarios de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en el campus de Lisboa de la Universidad Forward College, con sede en Londres.

En el protocolo, Felipe VI recibió al mandatario portugués a las puertas del Palacio Real, con honores y un saludo cercano, antes de que la Reina se sumara al almuerzo en su honor. En la escena pública, la elección de vestuario funciona como idioma no verbal; recuperar una prenda de la propia sastrería real enfatiza la apuesta por la artesanía local y por la conservación de piezas que ya forman parte de la iconografía institucional.

Para un público chileno, la visita y sus detalles son un recordatorio de cómo la diplomacia cultural y los gestos simbólicos acompañan las conversaciones políticas entre Estados vecinos. El uso repetido de una prenda por parte de un jefe de Estado o un miembro de la corona es, hoy, también lectura sobre sostenibilidad, memoria y la visibilidad del trabajo de los talleres reales. Queda por ver si este gesto será tema en las próximas declaraciones conjuntas sobre cooperación y proyectos bilaterales entre España y Portugal.