El presidente electo José Antonio Kast arribará a Miami el viernes por la mañana junto a su futuro canciller, Francisco Pérez Mackenna, y al colaborador Cristián Valenzuela, para participar en la cumbre "Escudo de las Américas" convocada por Donald Trump el 7 de marzo en el hotel National Doral, propiedad del mandatario estadounidense. Permanecerá en Florida por menos de 48 horas y tiene programadas reuniones con empresarios e inversionistas de los sectores minero e infraestructura.

La futura ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, confirmó la agenda y dijo que los encuentros con inversionistas y políticos buscan generar vínculos internacionales para atraer beneficios al país. "Es muy importante, va a haber muchos líderes con los cuales podemos compartir y adelantar muchas cosas positivas para nuestro país", dijo Sedini, quien no descartó un encuentro con Trump en medio del impasse diplomático entre Chile y Estados Unidos por el proyecto del cable submarino con China y las sanciones de visados impuestas por Washington a autoridades en ejercicio, entre ellas el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz.

Fuentes cercanas al equipo de Kast indican que están preparados para una eventual reunión bilateral, pero que la decisión depende de la Casa Blanca y de cómo se desarrolle la cumbre y los espacios de tiempo disponibles. Como alternativa se ha mencionado la posibilidad de un contacto con Marco Rubio, senador por Florida y figura relevante del Partido Republicano, quien estará presente en la cumbre y ha sido señalado por algunos como un interlocutor cercano a la Casa Blanca.

El hecho de que la cumbre se celebre en el National Doral, un hotel de propiedad de Donald Trump, añade una dimensión simbólica y práctica a la visita. Para Washington, convocar a líderes regionales en un evento así es una muestra de la renovada apuesta de la administración estadounidense por su influencia en América Latina, y refleja además la personalización que caracteriza la política exterior de Trump. Para Chile, la cita llega en un contexto de tensión bilateral por el cable submarino con China y las medidas de visas, lo que convierte cualquier conversación con la delegación estadounidense en un referente para el futuro relacionamiento diplomático.

En términos económicos, las reuniones con inversionistas mineros y de infraestructura forman parte de la estrategia del equipo de Kast para atraer capital privado al país. Un encuentro con representantes del gobierno de Estados Unidos o con figuras cercanas a la Casa Blanca podría ser interpretado por los mercados como un respaldo a la estabilidad y a la continuidad de vínculos comerciales, mientras que la ausencia de un bilateral podría profundizar incertidumbres sobre la dirección de la política exterior chilena frente a potencias como Estados Unidos y China.

La visita también se produce en un contexto doméstico tenso: la suspensión de las bilaterales de traspaso con el presidente saliente, Gabriel Boric, marcó los márgenes del cambio de mando y añade presión para que la nueva administración logre gestos concretos de reconocimiento y cooperación internacional. La cumbre y la posibilidad de un encuentro con Donald Trump son, por tanto, un primer test para la política exterior del próximo gobierno y para las expectativas de inversionistas sobre proyectos clave para Chile. La decisión final sobre el bilateral dependerá de la agenda de Trump y de los espacios que deje la cumbre del 7 de marzo.