Gustavo Poyet, entrenador uruguayo, relató en una entrevista con el periodista chileno Rodrigo Rea el intercambio que tuvo con la dirigencia de Universidad Católica y que terminó con su salida a mitad de temporada 2021 en San Carlos de Apoquindo. El técnico dijo que puso sobre la mesa la necesidad de modificar la plantilla para sostener el rendimiento en todas las competencias.

Poyet explicó que su llegada a la UC, a comienzos de 2021, respondió a una motivación personal por aportar en Sudamérica tras una carrera en Europa, y que el inicio incluyó la obtención de la Supercopa de Chile. Sin embargo, en la primera parte del torneo local el equipo combinó buenos resultados con episodios de irregularidad y una racha de derrotas que tensionó el ambiente interno. Tras ese tramo, el entrenador planteó cambios en la composición del plantel.

Según su relato, la petición puntual a la mesa directiva fue contundente: pedía la salida de 3 jugadores para mantener su proyecto. Poyet además subrayó un problema estructural del equipo, al decir que en el plantel había 5 jugadores Sub 21, pero que la base la componían futbolistas “mayores de 32”. El entrenador defendió su preferencia por una franja etaria distinta, entre 24 y 28 años, para sostener intensidad y ritmo físico en su estilo de juego.

En la conversación participaron Juan Tagle, presidente de Cruzados SADP, la concesionaria que administra Universidad Católica, y otros directivos, según contó Poyet. El DT afirmó que la respuesta de la dirigencia no fue favorable a su exigencia de cambios, y que aquella discrepancia fue el detonante de su desvinculación a mitad de temporada.

Desde lo táctico, la crítica de Poyet apunta a una falta de equilibrio generacional que complica la capacidad de presionar y sostener transiciones rápidas durante los 90 minutos. Un bloque con muchos jugadores sobre los 32 tiende a perder consistencia física en tramos decisivos, mientras que una mayoría entre 24 y 28 facilita mantener el ritmo que exige su propuesta europea.

Poyet también contó que antes de firmar con la UC había evaluado otras opciones, incluida una cercanía con Peñarol, y que su objetivo principal era apoyar al fútbol uruguayo desde su experiencia en Europa, aunque encontró limitaciones de organización y recursos. Tras su salida, Universidad Católica consiguió el tetracampeonato, un dato inevitable a la hora de evaluar legados y procesos dentro del club.

La conversación pública que ahora revela Poyet vuelve a poner en el centro el debate entre proyecto deportivo y decisiones dirigenciales en clubes chilenos. Para Universidad Católica la discusión sobre planificación de planteles y recambio generacional sigue siendo clave si quiere sostener resultados domésticos y proyectarse en torneos internacionales.