Tras las lesiones que afectaron al delantero argentino Juan Martín Lucero, la Universidad de Chile informó que contrató a un kinesiólogo particular, Adrián Arienza, y que este difundió en redes sociales sus métodos y avances sin nombrar al jugador. Arienza señaló un diagnóstico distinto al desgarro inicial y mostró un proceso de recuperación que generó dudas sobre la naturaleza de la lesión. El registro fue borrado, pero ya circulaba en redes sociales y produjo inquietud al interior del club.

Desde el interior de la casa azul, una fuente cercana al club afirmó a El Mercurio que es normal que los jugadores trabajen con kinesiólogos, masajistas y nutricionistas en estas situaciones. Lo que no es normal, añadió, es que un kinesiólogo dé un diagnóstico y publique lo que hace con un paciente. Esta declaración puso énfasis en la necesidad de salvaguardar la confidencialidad y la claridad técnica en los procesos de recuperación que rodean a un jugador estelar.

En lo deportivo, Lucero habría retomado el juego tras una recaída y volvió a los ocho minutos ante Deportes La Serena. Ahora se alista para regresar frente a Ñublense en Chillán, el domingo 12 de abril, por la novena fecha de la Primera División. Este episodio abre un debate sobre la exposición mediática de las etapas de rehabilitación y la relación entre el cuerpo médico externo y el club.

La U ha sostenido, de forma general, que la gestión de lesiones debe hacerse con criterios clínicos y resguardar la dignidad de los jugadores, sin entrar en detalles que puedan afectar su privacidad o generar presunciones sobre su estado de salud.