Desde el archipiélago de Juan Fernández, el Presidente Gabriel Boric confirmó que semanas antes del estallido de la polémica por el cable submarino con China Mobile sostuvo una conversación con el presidente electo José Antonio Kast sobre el tema, en la antesala de la cita que ambos tendrán este martes en el Palacio de La Moneda. La reunión está convocada para las 8 de la mañana, con un primer encuentro a solas y, desde las 8.30, la incorporación de los equipos ministeriales.

En un adelanto de una entrevista concedida a Mega, Boric sostuvo que quiso transmitir su percepción porque Estados Unidos ya había manifestado preocupación, y definió la decisión como delicada y de largo plazo. "Acá no hay nada oculto, nosotros hemos sido absolutamente transparentes", dijo el mandatario durante su visita a la isla, y agregó que "hablé con el presidente electo semanas antes de que esto fuera una polémica, para transmitirle mi percepción respecto al asunto". Esa versión choca con la del equipo de Kast: el futuro ministro del Interior y Seguridad Pública, Claudio Alvarado, desmintió públicamente que Boric le hubiera advertido sobre el proyecto en esos términos.

La disputa no es solo de tono político, sino de alcance diplomático y geopolítico. El proyecto en cuestión involucra a China Mobile, empresa de telecomunicaciones china que fue objeto de advertencias de seguridad por parte de Washington, Estados Unidos. El gobierno saliente ha defendido que la iniciativa estaba en una etapa inicial, pese a informes que señalan que el ministro Juan Carlos Muñoz firmó la concesión el 27 de enero. Ese punto ya generó fricciones parlamentarias: la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado citó al canciller Alberto van Klaveren y al ministro Juan Carlos Muñoz para que aclaren el estado del proyecto.

El episodio llega en un momento sensible para la transición. Según la encuesta Cadem, la aprobación del Presidente Boric sube a 37%, pero hay división pública respecto a los socios estratégicos, y la discusión por el cable ha concentrado la atención. Para la administración entrante, la transparencia en el proceso de traspaso es un eje, mientras que para el gobierno actual la prioridad ha sido disputar matices sobre plazos y responsabilidades técnicas.

La cita de este martes servirá para poner en claro esos puntos: si la conversación fue preventiva, como asegura Boric, o si hubo omisiones relevantes, como sostiene el equipo de Kast. Más allá del episodio inmediato, la tensión anticipa un traspaso en el que las decisiones sobre infraestructura crítica y alianzas tecnológicas quedarán bajo mayor escrutinio, tanto en el Congreso como en la opinión pública chilena. El encuentro en La Moneda marcará el tono de las próximas semanas de la transición y podría definir si la controversia se abre paso hacia verificaciones formales o queda circunscrita al intercambio político entre ambas administraciones.