Mehdi Taremi, capitán de la selección de Irán y delantero del Inter de Milán en la Serie A italiana, no guardó silencio tras el partido ante Bélgica en el Mundial 2026. "Han hecho todo lo posible para eliminarnos. Creo que lo quieren así, nos quieren afuera", disparó el jugador, que atendió a los periodistas con la camiseta de su compañero de selección Rouzbeh Cheshmi tras intercambiar la suya al final del encuentro.

El reclamo tiene una razón concreta: Irán jugó ante Bélgica en Seattle, estado de Washington, pero su base de operaciones está en Tijuana, ciudad del norte de México. El motivo es migratorio. El personal de logística de la delegación iraní no tiene visa para ingresar a Estados Unidos, lo que obliga al plantel a cruzar la frontera entre partido y partido, sin tiempo de recuperación real.

"¿Cómo es posible que siempre tengamos que viajar a Tijuana?", preguntó el capitán. "Amamos a la gente de México, los amamos. Pero como jugadores profesionales en una competición profesional, esto no es correcto", señaló Taremi.

Lo que más irritó al delantero fue la promesa incumplida del propio Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Según Taremi, Infantino visitó el camarín iraní en el primer partido y aseguró que los inconvenientes eran temporales. "Dijo: 'Es solo al comienzo'. Pero la fase de grupos termina y no tenemos a nuestro personal de logística aquí. No tienen visa", relató.

"Esta Copa del Mundo es un desastre. La FIFA tiene que resolver cada problema aquí, pero desafortunadamente no han podido", sentenció el capitán. Irán deberá disputar lo que resta de la fase de grupos bajo el mismo esquema: viaje desde Tijuana, partido en suelo estadounidense y regreso a México, sin margen de recuperación entre fechas.