La Asociación Industrial de Laboratorios Farmacéuticos (Asilfa) llegó a sus 40 años con una posición que sus dirigentes describen como sólida, pero con una agenda de pendientes que incluye permisos, inversión extranjera y una certificación internacional clave para el futuro del sector.
Patricio Huenchuñir, químico farmacéutico y vicepresidente ejecutivo del gremio desde enero de 2024, resume el potencial del sector con claridad: "Chile tiene un potencial para ser un gran hub de la industria farmacéutica desde el punto de vista de la innovación, de la producción y del abastecimiento no solamente para Chile, pero también para toda América Latina". La condición, agrega, es revisar la permisología que hoy frena esa expansión.
Los números respaldan esa ambición. Asilfa agrupa a 15 laboratorios, seis de los cuales tienen plantas productivas en territorio nacional. El 60% de la producción total del gremio se fabrica en Chile y el 40% restante se importa. En conjunto, la agrupación concentra el 27,5% de las ventas del mercado farmacéutico chileno.
La elección de Chile como sede de la próxima reunión de la Asociación Latinoamericana de Industrias Farmacéuticas (Alifar) es, para Huenchuñir, una señal del reconocimiento regional al sector. Pero los desafíos no son menores. El envejecimiento acelerado de la población chilena presiona sobre la demanda de medicamentos, y la industria advierte que sin inversión privada sostenida no habrá capacidad productiva suficiente para responder a ese escenario.
Frente a eso, Asilfa trasladó sus preocupaciones directamente a la ministra de Salud, May Chomali. Entre ellas, la renovación de la certificación del Instituto de Salud Pública (ISP) como autoridad de alta vigilancia sanitaria, un reconocimiento que otorga la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que debe renovarse en 2027. Para la industria, mantener ese estatus es determinante para sostener la credibilidad de los medicamentos chilenos en el mercado internacional.
