Estudiantes de diferentes colegios y liceos de Calama, en la Región de Antofagasta, marcharon este lunes desde el Liceo B-10 hasta el Instituto Obispo Silva Lezaeta, lugar donde se produjo el ataque que le costó la vida a una inspectora fallecida y dejó en riesgo vital a otras dos personas. La convocatoria, organizada por redes estudiantiles, buscó expresar la urgencia de contar con medidas de seguridad más robustas en cada recinto y exigir justicia para la víctima. Los jóvenes recorrieron el trayecto escolar con pancartas que enfatizaban protocolos de prevención, control de accesos y respuestas ante crisis dentro de las comunidades educativas.

Este episodio sitúa a Calama en la conversación nacional sobre seguridad en las escuelas, un tema que ha ido ganando relevancia en Chile ante hechos de violencia en contextos educativos. Las familias y docentes que participaron de la jornada destacaron la necesidad de respuestas claras por parte de las autoridades y de recursos para fortalecer la protección de estudiantes y trabajadores frente a incidentes de este tipo. Aunque no hay confirmación de nuevas convocatorias, el tema quedó instalado en la agenda local, con posiciones que reclaman mayor inversión en infraestructura, iluminación y coordinación con servicios de emergencia para incidentes dentro de los recintos escolares.