En los últimos años Coyhaique, la capital regional de Aysén, ha visto un flujo creciente de personas provenientes de Santiago, según testimonios de residentes y los datos del Censo 2024. La mayoría son adultos jóvenes, entre 30 y 45 años, que buscan compatibilizar trabajo con actividades al aire libre; también hay quienes eligen la ciudad patagónica para jubilar.
La conversación se ha trasladado a redes. Un usuario preguntó en el grupo Club de Amigos de Carretera Austral, en Facebook, “¿Qué tal está Coyhaique para irse a vivir solo? ¿Está inseguro? Me pica el bichito para dejar Santiago y partir de cero allá”. Esa consulta recibió respuestas diversas, desde invitaciones a instalarse hasta advertencias: “ojalá los santiaguinos no echen a perder la tranquilidad de esos lugares”, reflejando la tensión entre bienvenida y recelo.
Coyhaique, fundada en 1929 y situada entre los ríos Simpson y Coyhaique, aparece en mapas como punto clave de la Carretera Austral, una ruta que ha ayudado a consolidar su imagen internacional por los paisajes boscosos. Al mismo tiempo, su condición de ciudad aislada está cambiando: según el Censo, las viviendas crecieron de 23.999 en 2017 a 27.989 en 2024, casi 4.000 unidades más, mientras que la población total se mantuvo prácticamente estable, de 57.818 a 57.823 en ese mismo periodo. Esa cifra sugiere que quienes llegan desde Santiago reemplazan en parte a los coyhaiquinos que se han ido.
Para quienes viven en la ciudad, el cambio se nota en lo cotidiano. Celeste Saavedra, nacida en Temuco y residente en Coyhaique desde hace 20 años, apunta que la llegada se observa en la multiplicación de colegios, emprendimientos de restauración y turismo, y nuevos loteos urbanizados. Además, residentes y comerciantes señalan que aerolíneas nacionales han aumentado operaciones ante la mayor demanda, lo que acorta esa distancia de más de mil kilómetros con la Región Metropolitana, la Región Metropolitana (RM) donde está Santiago.
El fenómeno no es sólo urbano, también tiene una dimensión cultural. Este verano los festivales regionales en Coyhaique y otras ciudades de provincia alcanzaron audiencias nacionales en Chilevisión, el canal de televisión chileno, y con eso exhibieron la oferta cultural local a audiencias metropolitanas. La llegada de nuevos habitantes transforma la economía local, expande la oferta cultural y provoca debates sobre conservación del paisaje y calidad de vida.
La escena plantea preguntas prácticas y políticas: cómo planificar infraestructura, cuándo y dónde autorizar nuevos loteos, y qué medidas tomar para que la llegada de residentes no erosione recursos ni encarezca el acceso a la vivienda para las familias locales. Por ahora, la experiencia coyhaiquina ofrece un ejemplo de cómo, en Chile, el deseo de vida regional y el turismo cultural pueden reconfigurar ciudades pequeñas, y de cómo esas transformaciones exigen diálogo entre vecinos, autoridades regionales y el mercado inmobiliario para conciliar desarrollo y identidad.