La acción de la Sociedad Punta del Cobre, conocida como Pucobre, se disparó en la Bolsa de Santiago entre 2020 y 2026 y ahora el mercado la perfila como posible socia de Codelco en el proyecto Tovaku. La novedad no es sólo el interés estratégico, sino la evaluación del mercado sobre cómo una alianza estatal-privada podría reducir riesgos para los inversionistas.

Detrás del salto están factores concretos: el rally histórico en el precio del cobre y el aumento de utilidades de la compañía, además de la expectativa por acuerdos corporativos. En términos bursátiles, Pucobre pasó de valer US$375 millones en 2020 a US$2.418 millones en 2026, un incremento de US$2.043 millones que equivale a cerca de 6,5 veces su valor de 2020. Esa multiplicación explica por qué los accionistas controladores, entre ellos las familias Hurtado Vicuña y Fernández León, han visto subir el valor de sus tenencias.

La potencial asociación con Codelco, la Corporación Nacional del Cobre de Chile, responde además a una relación de largo aliento. Ambas firmas firmaron en 2009 un contrato de exploración y promesa de sociedad para el yacimiento cercano a María Elena y Tocopilla, en la Región de Antofagasta. El proyecto Tovaku fue ingresado a evaluación ambiental en 2025 y, según antecedentes públicos, demandaría una inversión aproximada de US$870 millones.

Bernardo Fontaine, presidente del directorio de Codelco, ha defendido la estrategia de alianzas público-privadas. En sus palabras, "para crecer necesitamos asociarnos con privados. Ese es el único camino que tiene Codelco para desarrollarse". La Fiscalía Nacional Económica, la entidad chilena que revisa competencia, ya dio su visto bueno a la alianza de Codelco con Rio Tinto en el salar de Maricunga para litio, lo que los mercados interpretan como precedente regulatorio favorable.

Para los inversionistas en la Bolsa de Santiago, una alianza con Codelco podría traducirse en menor percepción de riesgo y justificar una prima sobre la acción de Pucobre. Sin embargo, esa mejora tiene condiciones: la formalización de la sociedad, aprobaciones regulatorias, el resultado del proceso de evaluación ambiental y la estructura de financiamiento del proyecto, que podría implicar aporte de capital o dilución para actuales accionistas. En términos simples, es como asegurar un negocio repartiendo tanto el riesgo como las ganancias.

Tovaku ingresó a evaluación ambiental en 2025 y su ejecución requeriría US$870 millones, por lo que los próximos pasos son la negociación formal entre Pucobre y Codelco y las aprobaciones regulatorias, incluida la revisión de la Fiscalía Nacional Económica.