La Agencia Tributaria de España, conocida como Hacienda, ha puesto a los creadores de contenido en prioridad de control con el Plan de Control Tributario 2026. Este plan, publicado en el Boletín Oficial del Estado, o BOE, el 12 de marzo, señala a los influencers como colectivo de atención preferente. El documento identifica los modelos de negocio surgidos en las redes como ámbitos de actuación prioritaria. El marketing de influencia, que incluye publicaciones patrocinadas, colaboraciones con marcas y royalties, genera flujos económicos difíciles de rastrear.
José María Peláez, portavoz de la Asociación de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE), señala que la actividad de contenido digital tiene un perfil de riesgo propio, entre otros la creencia de que estas actividades son más difíciles de controlar por Hacienda. La actividad de contenido digital tiene un perfil propio de riesgo, ya que hay personas que piensan que estas actividades son más difíciles de controlar por Hacienda.
Javier Martín, catedrático del sistema Financiero y Tributario y abogado, añade que una tipología emergente es el marketing de influencia; el sector, aunque en crecimiento, es difícil de vigilar y debe verificarse su tributación. Una de las nuevas tipologías de negocio surgidas del auge de las redes sociales es el marketing de influencia, que generan los influencers. Y debido a que se trata de un sector en auge y cada vez más consolidado, pero algo complejo a efectos del control, debe verificarse su correcta tributación. El experto añade que este seguimiento motivará el fomento del cumplimiento voluntario, revelando la dimensión disuasoria del plan.
Los abogados identifican tres gateras principales: la dispersión de ingresos por plataformas internacionales, el uso de sociedades para canalizar rentas personales y la deslocalización fiscal mal ejecutada. El primer riesgo deriva de la propia naturaleza del negocio. Un creador que monetiza su presencia en redes puede operar a través de múltiples plataformas y estructuras transfronterizas, lo que dificulta seguir la pista de cada ingreso. Esto explica por qué el plan insiste en una mayor trazabilidad de flujos digitales y en la necesidad de justificar cada operación ante la Administración.
El plan de control, en resumen, busca convertir la economía de los creadores de contenido en un entorno más claro y predecible para las autoridades. El mensaje para quienes viven de monetizar su presencia en redes es contundente: el tiempo de operar en la penumbra fiscal ha terminado. Y, aunque el foco esté en España, la tendencia global apunta a exigir mayor transparencia de ingresos digitales y a vigilar estructuras societarias que pueden camuflar rentas personales.
Si bien el caso analizado aquí corresponde a España, para el lector chileno la noticia sirve de alarma sobre un fenómeno que también podría cruzar fronteras: cuando los creadores de contenido dinamizan ingresos a través de redes, conviene mantener registros detallados, entender dónde llegan esos ingresos y consultar a un asesor fiscal para evitar sorpresas en la declaración. En Chile también estamos viendo un endurecimiento de controles sobre plataformas y creadores digitales, con procesos que buscan mayor claridad respecto de quién paga qué, y a qué ritmo. En resumen, si tú o alguien que conoces genera ingresos desde redes, es momento de revisar cómo están estructurados y declarados, para que la factura no te llegue tarde.