El partido de ida por octavos de final de la Copa Chile entre Everton y Universidad de Chile se suspendió este jueves en el estadio Sausalito de Viña del Mar. Barristas azules lanzaron bengalas y usaron pirotecnia y bombas de estruendo cuando la U ganaba 1-0 con gol de Juan Martín Lucero.
Según La Tercera, el juego se interrumpió en el minuto 83, a siete minutos del final. Cooperativa sitúa la detención en el minuto 82. Los incidentes se concentraron sobre todo en la galería visitante, donde estaba la barra de la U. También se quemaron butacas en la tribuna preferencial.
Tras una reunión, las autoridades resolvieron suspender el encuentro. De acuerdo con La Tercera, no había garantías para completar los minutos restantes por el riesgo que podía existir en las afueras del estadio.
Uno de los registros más comentados muestra una bengala que cayó en el córner cuando Maximiliano Guerrero se preparaba para ejecutarlo. Como ocurrió en la esquina de la barra de Everton, al principio se apuntó a los hinchas locales. Los videos difundidos después mostraron que la bengala salió desde la barra de la U y cruzó la cancha de galería a galería.
Otras bengalas llegaron al sector de marquesina, donde había hinchas de ambos equipos. Los asistentes de esa zona tuvieron que evacuar.
Everton reaccionó con dureza. El club anunció una querella criminal contra los responsables y exigió dar por cerrada la llave, porque a su juicio no existen garantías para jugar la revancha.
El gerente general, Rodrigo Robles, leyó un comunicado junto al técnico Walter Ribonetto, el capitán Diego Oyarzún y otros directivos. Afirmó que desde el sector visitante se lanzaron bengalas "de manera directa y deliberada", con riesgo para jugadores, árbitros, cuerpo técnico y la tribuna con familias y niños. Lo calificó como "un hecho inédito en el fútbol chileno".
La Copa Chile la organiza la Federación de Fútbol de Chile (FFCh). Su directorio deberá determinar qué pasará con el partido, y hasta ahora no hay fecha para esa decisión.


