Lo que el jueves parecía una eliminación anticipada terminó siendo la mejor actuación de Joaquín Niemann en un major. El talagantino sufrió un séptuple bogey (siete golpes sobre el par del hoyo) en la primera ronda del US Open, recibió además una sanción de dos golpes por infracción de reglamento y cayó hasta el puesto 92, al borde de quedar fuera del corte. Lo que vino después fue una remontada de 85 posiciones en tres jornadas.
El golfista escaló posición a posición durante el fin de semana en Shinnecock Hills, el histórico complejo ubicado en Southampton, Nueva York. La cuarta vuelta fue su mejor tarjeta del torneo: completó el recorrido con 66 golpes, una de las rondas más bajas del día. El cierre total fue de 281 impactos, uno sobre el par de la cancha, suficiente para terminar entre los diez primeros del campeonato.
El resultado superó el octavo puesto que había logrado en el PGA Championship 2025, hasta entonces su mejor marca en los majors, los cuatro torneos más importantes del golf mundial. Con este séptimo lugar, Niemann selló además un cupo directo para el US Open 2027.
Consultado por los periodistas sobre si habría competido por el título sin la sanción del jueves, el chileno respondió con humor: "Si mi abuela tuviera ruedas, sería un auto". En un tono más reflexivo, reconoció que no quedó conforme con su reacción inicial ante la adversidad, pero valoró la capacidad de recuperación que mostró durante el fin de semana: "Lo que pasó el jueves y remontar, me tiene muy orgulloso". Su lección del torneo fue directa: "Dejar de tirar palos, solo comportarme".
El título quedó en manos del estadounidense Wyndham Clark, quien resistió la presión de sus compatriotas Sam Burns y Scottie Scheffler, el número uno del ranking mundial, para coronarse en el US Open por segunda vez en su carrera.