Luke Kornet, pívot de los San Antonio Spurs, pidió públicamente a los Atlanta Hawks que abandonen su colaboración con el célebre club nocturno Magic City, tras el anuncio de una noche temática para el partido frente a Orlando Magic programado para el 16 de marzo en Atlanta, Estados Unidos.
Magic City es una institución de la vida nocturna de Atlanta, recurrente en letras de hip-hop y escenario habitual para artistas y deportistas. El club ha recibido a figuras como Drake, Migos, Jack Harlow, Future y al rapero local TI, además de ser escogido por equipos como Atlanta United para celebrar títulos. También ganó atención masiva en 2020 cuando Lou Williams, jugador de Los Angeles Clippers, lo visitó tras salir de la burbuja de la NBA durante la pandemia de Covid-19.
En una publicación en la plataforma Medium, Kornet argumentó que la celebración de un club striper por parte de un equipo de la NBA "reflejaría mal a nuestra comunidad de la NBA, al ser cómplices en la potencial objetivación y maltrato de las mujeres en nuestra sociedad", y añadió que el club no es adecuado para una celebración que pretende ser familiar: "Deseamos ofrecer un ambiente donde fans de todas las edades puedan venir y disfrutar en buena conciencia". Kornet, que según su propia nota es devoto católico, situó su rechazo tanto en convicciones personales como en una preocupación por la imagen colectiva de la liga.
Los Atlanta Hawks, por su parte, defendieron la programación en un comunicado en que calificaron a Magic City como una "institución cultural icónica" y valoraron su papel en el hip-hop y la cultura negra de la ciudad. Kornet señaló que ese comunicado omitía el hecho básico de que el negocio se define a sí mismo como "el principal club striper de Atlanta", y por eso cuestionó la coherencia entre el lenguaje del equipo y la naturaleza del evento.
La discusión plantea un choque entre dos pulsiones: por un lado, reconocer y celebrar expresiones de la cultura urbana que son centrales en ciudades como Atlanta; por otro, considerar los límites de lo que debe promover una franquicia deportiva que atrae familias y audiencias diversas. En la NBA esta tensión no es nueva, y pone sobre la mesa preguntas sobre responsabilidad institucional, representación de género y los mensajes que envían los patrocinios y noches temáticas.
Para el público chileno, es útil ver esto como parte de una conversación global sobre deporte y cultura: cuando un club celebra un rasgo de la vida local, también decide qué historias y qué públicos prioriza. A la fecha de esta nota no hay indicios públicos de que los Hawks vayan a revertir la noche temática, y la polémica sirve, al menos, para abrir un debate sobre cómo las franquicias balancean comunidad, entretenimiento y respeto hacia las mujeres.