El partido entre Universidad Católica y Boca Juniors en el Claro Arena dejó en evidencia un fenómeno que crece en silencio en Chile: muchos simpatizantes del club argentino eran chilenos y no mostraban una preferencia clara por fútbol local. La imagen que se vivió en la tribuna fue un indicio de una realidad más amplia, donde la fidelidad tradicional se diluye entre torneos, marcas y ofertas globales.
Para el sociólogo deportivo chileno Andrés Parra López, la situación es difícil de digerir y tiene raíces profundas. Duele en la calle ver a niños con la camiseta del Inter de Miami, un club que tiene no más de 10 años, afirmó. Además, añadió que hay un tema de marketing muy relevante que no se ha sabido llevar en el país, que el fútbol chileno está en su peor momento y que la marca Selección está en el piso. En sus palabras, vivimos una sociedad cada vez más exigente y menos leal a una camiseta particular.
El experto también señala factores estructurales: la dificultad para acceder a la televisión de Chile de forma sencilla, con planes premium que compiten con la oferta de ligas europeas y sudamericanas. Antes veías los goles en los noticiarios, había partidos de los equipos de mayor convocatoria en televisión abierta, pero después había que tener un plan premium y toda esa exclusividad hizo oclusión y el fútbol se privatizó demasiado, planteó. A eso se suma la seguridad en los estadios, las restricciones y la violencia que han llevado a la suspensión de partidos y a limitar el público visitante, medidas que, según él, afectaron la experiencia familiar y, por ende, la relación con la liga local, incluso con iniciativas como Estadio Seguro que no han conseguido soluciones definitivas en 20 años.
La globalización y la tecnología amplían el vacío entre el fútbol local y las ofertas externas. El acceso a plataformas de streaming relativamente económicas permite seguir ligas europeas y sudamericanas de alto nivel, como la Premier League o la Liga Española, a menor costo que el seguimiento del campeonato chileno. En ese contexto, el marketing de las ligas y de los clubes chilenos debe repensarse para recuperar la atención de una afición cada vez más diversificada y menos atada a una única camiseta.