La comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados avanzó este martes con los ajustes al crédito tributario al empleo, una medida diseñada para incentivar la contratación en Chile. Para entender el tamaño del beneficio conviene explicar brevemente que el crédito se aplica sobre remuneraciones y se mide en UTM, la unidad de fomento que se reajusta según la inflación y que sirve para calcular beneficios como este. En su origen, el crédito consideraba remuneraciones mensuales entre 7,8 y 12 UTM, con un crédito equivalente al 15 por ciento para remuneraciones desde las 7,8 UTM, disminuyendo progresivamente para rentas más altas hasta 12 UTM. El monto sería imputable al impuesto de Primera Categoría, al IVA y a los Pagos Provisionales Mensuales, conocido como PPM, de las empresas. En la nueva fórmula, el crédito partirá en 14% del salario, pero si la persona trabajadora es mujer, se eleva a 15%. Si es hombre, baja a 13% y si la persona tiene menos de 25 años, se añade 1,5 punto porcentual al crédito.
El presidente de la Asociación de Emprendedores de Chile, ASECH, Jorge Welch, evaluó en la comisión que “el proyecto salió mejor de lo que entró” y valoró que ataca a los segmentos “más afectados por el desempleo y que podrían perder el trabajo producto de las alzas de costos laborales”. Por su parte, Máximo Picallo, presidente de la Asociación Chilena de Gastronomía, Achiga, calificó la medida como “una buena política pública” que ayuda a mantener el empleo y a generar nuevos puestos de trabajo.
Sin embargo, la valoración de Conapyme, Confederación Nacional de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa, representada por Héctor Sandoval, se mostró cautelosa y advirtió que el alcance podría favorecer a las grandes empresas. “No nos gustaría que en la práctica sean las grandes compañías las que se lleven gran parte del beneficio”, señaló.
En la visión técnica, Soledad Hormazábal, directora de Evidencia de Pivotes, respaldó los ajustes y advirtió que el diseño original “dejaba abierta una ventana de posible abuso por la vía del pago de bonos, comisiones o remuneraciones variables”. A su juicio, es positivo distinguir el beneficio por grupos que históricamente han enfrentado mayor exclusión del mercado formal, como mujeres y jóvenes, y sostuvo que la focalización refuerza esa dirección.
El debate continúa en torno a si la focalización logrará entregar un efecto amplio y equitativo para las pymes más pequeñas, que hoy concentran la mayor parte del empleo formal. En Chile, la discusión se enmarca en un esfuerzo de política pública para combatir la informalidad y promover la formalización, manteniendo la atención en las pequeñas empresas que citan costos laborales y liquidez como sus principales obstáculos. Se espera que el proyecto siga su curso en las próximas semanas, con nuevas definiciones sobre el alcance y la implementación práctica para las empresas de menor tamaño.