El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, realizó este viernes 20 de febrero una visita oficial a Madrid que comenzó en el Palacio Real, donde el rey Felipe VI lo recibió con honores militares a las 12:30 y mantuvo un encuentro privado; a las 13:40 se celebró un almuerzo de Estado al que se sumó la reina Letizia, reina consorte de España. La cita, pospuesta en dos ocasiones anteriores, fue presentada por el gobierno portugués como la última visita oficial del mandatario antes de dejar el cargo.

La nota que más llamó la atención pública fue estilística. Frente a la sucesión de looks en azul marino que Letizia había usado a comienzos de semana, para la comida de Estado optó por un vestido verde, un gesto cromático que varios observadores leyeron como un guiño a la bandera portuguesa y, por extensión, a la hospitalidad hacia el visitante. La Casa Real no ha emitido una explicación oficial sobre si se trató de un homenaje deliberado.

El vestido es un diseño tipo abrigo confeccionado a medida y de forma artesanal que la reina ha reutilizado en al menos dos ocasiones: en el servicio religioso celebrado en la Abadía de Westminster, en Londres, el 29 de marzo de 2022, en memoria del príncipe Felipe, duque de Edimburgo, esposo de la reina Isabel II, y el 16 de noviembre de 2022 durante una recepción en Croacia. En la ceremonia de Westminster combinó la prenda con una banda de terciopelo en la cintura, ribetes en los puños y un tocado en terciopelo y crepé de la casa Balel, un taller de Madrid dirigido por Isabel Terroso.

La elección estilística se inserta en una lectura más amplia del vestuario como lenguaje diplomático. En los días previos, Letizia había mantenido una pauta en tonos navy: un traje de tweed para el aniversario número 74 de la Constitución española, un conjunto en lana merino de la firma española Oteyza y un jersey de cashmere de Falconeri, movimientos que muestran una mezcla entre sobriedad institucional y sensibilidad por la moda local. Para analistas de moda, la reutilización además señala una tendencia a la sostenibilidad y a la economía simbólica de la vestimenta pública.

El gesto tiene, además, una resonancia internacional. Algunos comentaristas han apuntado la coincidencia temporal con la atención mediática sobre la monarquía británica, marcada en los últimos años por controversias en torno al príncipe Andrés, aunque esa tensión es un fenómeno distinto y no está vinculada directamente con la agenda hispano lusa. En términos diplomáticos, la visita refrenda la cercanía entre España y Portugal, y se produce en un momento de intercambio constante en asuntos políticos, culturales y económicos entre ambos países.

Más allá del color, la jornada confirmó la formalidad del encuentro entre Felipe VI y Marcelo Rebelo de Sousa y dejó la imagen de la moda como herramienta de comunicación pública. Quedan por conocerse, además, los pormenores de las conversaciones bilaterales y las agendas posteriores del mandatario portugués durante su estancia en Madrid.