Chile tiene escaso poder negociador frente a sus grandes socios comerciales, según Diario Financiero, que entrevistó al economista español Pol Antràs, académico de la Universidad de Harvard y especialista en comercio global. Su argumento: aunque el país es una economía muy abierta, sus exportaciones están muy concentradas.
Antràs será el principal expositor del Día del Comercio Global de CSAV, la naviera chilena, que se celebra este miércoles bajo el lema "Chile frente al nuevo orden". En la conversación con ese medio, planteó que ni siquiera el cobre le da al país una posición difícil de reemplazar, porque Estados Unidos y China cuentan con fuentes alternativas.
Piensa en un proveedor que vende casi un solo producto a dos clientes gigantes que, además, tienen otros proveedores a mano. Esa es la posición que describe Antràs. En inglés lo llama leverage, es decir, la capacidad de presionar en una negociación.
El académico descartó que el mundo se esté desglobalizando. Explicó que los indicadores básicos, como el porcentaje de ventas al exterior y de compras desde el exterior, crecieron con fuerza en los años 80, 90 y 2000, y que se mantienen bastante estables desde 2009-2010. "La tesis de la desglobalización es muy atractiva, pero los datos no la respaldan", afirmó.
Lo que sí ve es una reorganización de los flujos comerciales y de las cadenas globales de valor, que son las redes de países por donde pasa un producto antes de llegar al consumidor final. Esa reorganización, según él, responde cada vez más a la geopolítica.
Antràs tampoco espera una nueva ola globalizadora. A su juicio, la inteligencia artificial no impulsará el comercio internacional como sí lo hicieron las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), clave en la llamada hiperglobalización.
El cambio de reglas, dijo, comenzó a mediados de la década de 2010, sobre todo con el presidente estadounidense Donald Trump. En Estados Unidos ganó fuerza la idea de que los costos de la globalización fueron muy altos, con China como principal blanco. Antràs matizó que Estados Unidos no ha bajado del 25% del PIB mundial (el Producto Interno Bruto, el valor de todo lo que produce una economía), aunque reconoció la pérdida de empleo manufacturero y las desigualdades regionales.
Según el economista, las grandes potencias ahora negocian los acuerdos como lo haría una empresa privada: limitar el acceso a su mercado o exigir inversión local a cambio. Calificó esa lógica como peligrosa cuando no se respetan la diplomacia ni ciertas reglas. Sobre la Organización Mundial del Comercio (OMC), el organismo que fija las normas del intercambio entre países, dijo que "está en peligro de muerte, francamente".
Para Chile, el efecto práctico es que la relación con Washington cambió. Antràs sostuvo que Estados Unidos tiene hoy opiniones mucho más formadas sobre las decisiones del gobierno chileno en infraestructura y en su relación con China.
Aun así, dijo comprender que países como Chile se acerquen de forma pragmática a Estados Unidos para reducir costos de corto plazo, sin compromisos duraderos. En su opinión, Beijing podría entender esa estrategia sin que se ponga en riesgo la relación bilateral. Antràs desarrollará estas ideas este miércoles en el encuentro organizado por CSAV.