La revista People, publicación estadounidense especializada en espectáculos, confirmó la noche del jueves que el actor Eric Dane falleció durante la tarde por complicaciones de la Esclerosis Lateral Amiotrófica, ELA, según un comunicado de su familia.
“Pasó sus últimos días rodeado de queridos amigos, su devota esposa y sus dos hermosas hijas, Billie y Georgia, quienes eran el centro de su vida”, indicó la declaración familiar. Añadieron que durante su lucha Dane “se convirtió en un apasionado defensor de la concienciación y la investigación, decidido a contribuir a la vida de otros que enfrentan la misma lucha”, y que pidieron privacidad en este momento difícil.
Dane hizo público su diagnóstico en abril de 2025. Ese anuncio, además de poner rostro a una enfermedad poco visible, reactivó la conversación pública sobre la ELA y motivó muestras de apoyo y campañas de concienciación en la industria del entretenimiento.
La Esclerosis Lateral Amiotrófica, ELA, es una enfermedad neurodegenerativa que afecta el cerebro y la médula espinal. Según la Mayo Clinic, una institución médica estadounidense, provoca pérdida de control muscular y es progresiva, lo que significa que empeora con el tiempo. En las etapas avanzadas compromete la movilidad, el habla, la alimentación y la respiración, y actualmente no tiene cura. Como contamos en nuestro especial sobre la ELA, en Chile el abordaje suele ser multidisciplinario, y el acceso a ciertos tratamientos y apoyos es un tema de discusión y demanda en la comunidad médica y de pacientes.
En el plano artístico, Eric Dane alcanzó la fama mundial por su papel de Mark Sloan en Grey's Anatomy, la serie estadounidense creada por Shonda Rhimes que se estrenó en 2005 y se mantiene vigente. Sloan fue un cirujano carismático cuya historia terminó, dentro de la trama, tras un accidente aéreo. Dane también fue protagonista de The Last Ship, donde interpretó al almirante Tom Chandler en una ficción sobre una pandemia global, y más tarde ingresó a Euphoria, serie de HBO donde dio vida a Cal Jacobs, un padre con una vida oculta. Su último trabajo televisivo registrado fue la serie Countdown.
El año anterior al anuncio de su enfermedad, Dane afirmó que seguiría en tratamiento y que continuaría trabajando en Euphoria. En ese momento pidió privacidad para su familia mientras enfrentaba la enfermedad.
Como figura que transitó melodrama hospitalario, thriller político y relatos sobre secretos familiares, Dane deja una doble huella: la de un personaje televisivo memorables y la de un activista accidental, cuyo testimonio contribuyó a visibilizar la ELA. Para los espectadores latinoamericanos, acostumbrados a identificar en la pantalla grandes narrativas sobre enfermedad y pérdida, su partida reabre preguntas sobre la atención, la investigación y el apoyo a quienes viven con enfermedades neurodegenerativas.