El Congreso vive días de escasa actividad pero de tensión creciente, con la mirada puesta en el último miércoles de este mes: es el día agendado para el informe de Manuel Adorni en Diputados. Antes, la semana que viene, el oficialismo buscará avanzar en la Cámara baja con la ley de Hojarascas -un proyecto que por sí solo no daría para grandes debates- y algunas actividades de comisión en el Senado.
Poco. El tema que inquieta de manera excluyente es la presentación del jefe de Gabinete.
El oficialismo se prepara para el combate y deja trascender que apostaría a meter a todos en el “barro” – en especial a referentes kirchneristas, complicados cuando el tema es la corrupción-, lo cual no exculparía a nadie sino que lo igualaría como “casta”. No la tiene fácil el oficialismo.
Tampoco, la oposición, desordenada y heterogénea, con varios legisladores tentados por el protagonismo frente a las cámaras, incluso al punto de episodios muy ruidosos. Acerca de cómo neutralizarlo hablaron a mitad de esta semana representantes de la oposición, es decir, peronistas, integrantes de Provincias Unidas, algunos provinciales.
En la vereda violeta, las conversaciones formales pasan por las oficinas de Martín Menem, pero hay otros canales que no esconden los recelos domésticos. Asoma así una especie de contrapunto de especulaciones cruzadas: planes de máxima que no superan los chequeos iniciales y contraplanes según lo que corra como supuestas estrategias.