La permanencia del entrenador argentino Francisco Meneghini en Universidad de Chile está en duda y la dirigencia de Azul Azul evaluará su futuro en las próximas semanas tras un arranque de torneo adverso. En el club admiten que los resultados y la adaptación del plantel a la propuesta del cuerpo técnico son motivos de preocupación.
El contrato que firmó Meneghini, gestionado por Manuel Mayo, gerente deportivo de la U, es por dos temporadas y contempla, para él y su cuerpo técnico, un sueldo mensual de $53 millones. Ese monto, según fuentes del club, es equivalente a lo que percibía Gustavo Álvarez, ex entrenador de la U, en su primer año al mando, antes de que su paquete salarial sufriera aumentos en la temporada siguiente.
En el acuerdo hay incluidas cláusulas de salida anticipada, que permiten a Azul Azul terminar el vínculo sin la obligación de pagar la totalidad de los sueldos pendientes del contrato. En términos prácticos, eso entrega al directorio flexibilidad financiera para despedir sin asumir la indemnización completa, aunque el detalle exacto de esas cláusulas no ha sido divulgado públicamente.
En lo deportivo, la U registra su peor arranque en dos décadas: 3 puntos en 4 fechas, con tres empates y una derrota. Solo el Torneo Clausura 2006, dirigido entonces por Gustavo Huerta, mostró un registro inferior en el mismo tramo. Tras el empate ante Deportes Limache, en La Cisterna, dentro del club ya reconocen que los próximos compromisos tendrán peso decisivo en la evaluación del cuerpo técnico.
Los duelos que la dirigencia mira con especial atención son el Superclásico frente a Colo Colo en Macul y la serie ante Palestino por la fase previa de la Copa Sudamericana. Una derrota en el clásico y una eliminación internacional abrirían de manera concreta la puerta a una salida anticipada, según fuentes internas del Centro Deportivo Azul, la sede administrativa y técnica del club.
Para el hincha, eso significa que la semana que viene puede traer un cambio de dirección deportiva o mantener el proyecto, con el coste que implique pagar parte o la totalidad de un contrato alto. Desde la vereda directiva, la discusión pasa por sopesar el impacto económico de una salida anticipada y el riesgo reputacional y deportivo de sostener al cuerpo técnico si los resultados no mejoran.
A mediano plazo, la decisión de Azul Azul mostrará cuánto peso tienen la urgencia deportiva y la prudencia financiera en la gestión del club. Si optan por la continuidad, la presión será para ver una mejora rápida en el rendimiento; si eligen la salida, la dirigencia deberá negociar las condiciones y el costo de terminar un contrato de dos temporadas.