Los datos preliminares del proceso de Admisión 2026, al 31 de enero, muestran una caída en las matrículas de las carreras de pedagogía en 41 universidades del país, luego de que el Congreso aprobara un régimen transitorio que eleva los requisitos de ingreso.
La norma aprobada posterga el esquema definitivo previsto por la ley, pero introduce un alza gradual del percentil exigido: parte en el percentil 33 en 2026 y deberá llegar al percentil 60 en 2030. En la práctica esto implicó que el puntaje promedio mínimo exigido pasó de 502 en la Admisión 2025 a 543 puntos para la Admisión 2026, según las fuentes oficiales del proceso.
Las cifras oficiales indican que la matrícula total en las 41 universidades que ofrecían programas de pedagogía bajó desde 13.288 en 2025 a 11.644 matriculados en 2026, una reducción que equivale a 12,4% respecto del año anterior. En términos absolutos, son alrededor de 1.644 estudiantes menos matriculados que en 2025. Al mismo tiempo, las vacantes totales del sistema se mantuvieron relativamente estables, pasando de 19.290 a 19.732, mientras que el número de postulantes cayó de 70.459 a 60.587.
Dentro del sistema hay diferencias marcadas por tipo de institución. Las 16 universidades estatales con programas de pedagogía registraron, en conjunto, una baja del 11,3%. Las universidades tradicionales agrupadas en el Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas, CRUCH, tuvieron una caída menor, del 6%. La mayor variación se concentró en las universidades privadas no integrantes del CRUCH, con una baja del 26,7%. Entre casos puntuales, la Universidad de Atacama pasó de 150 a 147 matriculados, una caída leve, mientras que la Universidad de La Serena acumuló una de las mayores disminuciones, con -36,6%.
El aumento del percentil exigido significa que los umbrales para ingresar a pedagogía se mueven hacia postulantes con mejores puntajes relativos en las pruebas de selección. Ese ajuste, junto a problemas de comunicación durante la postulación indicados en el proceso y a la definición tardía de las reglas por parte del Congreso, se menciona como factor que pudo haber desincentivado postulaciones y matrículas, aunque las cifras son preliminares y podrían ajustarse en consolidaciones posteriores.
El escenario plantea dos desafíos claros: por un lado, hay capacidad disponible en el sistema, dado que las vacantes superan ampliamente a los matriculados; por otro, la caída en inscripciones puede tensionar la política pública de formación docente, en un contexto que busca elevar la calidad de ingreso sin reducir de forma abrupta la oferta de futuros profesores. Será clave que el Ministerio de Educación y las universidades publiquen los datos definitivos y acuerden medidas que equilibren exigencia y acceso, mientras el país monitorea la evolución hacia el percentil 60 previsto para 2030.
Fuentes: datos preliminares oficiales del proceso de Admisión 2026, al 31 de enero; Congreso de la República de Chile; Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE) de la Universidad de Chile.