Michelle Bachelet llegó el lunes a Nueva York con una tarea precisa: convencer a los países que pueden vetar su candidatura a la Secretaría General de la ONU. La expresidenta chilena compareció ante el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en sesión privada y sin transmisión pública. Cinco de sus 15 miembros tienen poder de veto: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido.
Durante hora y media, Bachelet expuso su visión para la organización. Articuló su propuesta en tres ejes: fortalecer el multilateralismo, impulsar una reforma profunda de la ONU y avanzar hacia la paridad de género. "La legitimidad de las Naciones Unidas depende de su capacidad de ofrecer resultados tangibles. La gente debe ver y sentir que la ONU funciona para creer en el multilateralismo", señaló.
Al terminar, la expresidenta sostuvo reuniones bilaterales con las delegaciones de los países miembros. Fuentes cercanas señalaron que salió satisfecha del encuentro.
La exmandataria ya ha visitado cuatro de las cinco potencias con veto. La única reunión pendiente es la de Washington. Sin ese respaldo, ninguna candidatura puede prosperar.
Con esta presentación ante el Consejo, Bachelet abre la fase más decisiva de la campaña para suceder al portugués António Guterres como secretario general de la ONU. Lo que sigue son los denominados straw polls: sondeos reservados donde el Consejo de Seguridad mide el respaldo de cada aspirante. Solo después, el organismo recomienda un nombre a la Asamblea General.
